Una hora y media dentro de un tren sin luz, una bajada a pie por la vía, un sendero abierto entre silvas y un bebé trasladado en brazos por los servicios de emergencia. Así comenzó la jornada del miércoles 18 de febrero para los 19 pasajeros de un tren que quedó detenido a la altura de Montefurado, en el municipio de Quiroga.
El convoy circulaba por la línea Monforte de Lemos–Ponferrada cuando, alrededor de las 8.10 horas, impactó contra una catenaria suelta poco después de atravesar el túnel de Montefurado. No hubo heridos, pero sí una evacuación compleja en una zona de difícil acceso, bajo la aldea de O Ivedo (Lugo).
Amparo Rodríguez Ferrer, de Vilamartín de Valdeorras, viajaba en el primer vagón, a escasos metros del maquinista. «Acabamos de salir de Montefurado, cruzamos el túnel y de repente hay como un freno, no muy brusco, porque no iba muy rápido, y se fueron las luces, solo quedaron las de emergencia», relata. En un primer momento, la información fue escueta: «Nos dijeron que nos habíamos quedado sin luz y sin tensión y que el tren no podía andar».
Los pasajeros permanecieron aproximadamente hora y media dentro del convoy antes de iniciar la evacuación. Mientras tanto, el 112 Galicia activaba al Grupo de Emerxencias Supramunicipal (GES) de Quiroga.
Su jefe, Álex Gallo, explica que el aviso llegó poco después de las ocho de la mañana. «Solicitaban la presencia nuestra para intentar sacar a las personas del tren y ponerlas en un sitio en el cual pudieran retomar el camino a sus destinos», señala.
Al llegar al punto en el que se encontraba el tren, los efectivos comprobaron que no había personas heridas. El maquinista les trasladó que la catenaria estaba suelta y que escuchó «como una explosión y un golpe» antes de detener el convoy. El pantógrafo —el sistema que conecta el tren con la línea aérea— resultó dañado, al igual que el cristal delantero de la cabina.
Ante la imposibilidad de continuar la marcha, ADIF solicitó la evacuación de los viajeros. El tren había quedado ligeramente ladeado, lo que obligó a descender con precaución. Los pasajeros recorrieron primero unos 30 o 40 metros por la vía y después avanzaron entre 200 y 300 metros por un camino que los efectivos del GES tuvieron que abrir entre la maleza.
Entre los 19 pasajeros había dos personas mayores, un niño de unos 4 años y un bebé. «El bebé lo tuvimos que llevar en brazos porque la madre no podía con él por la zona de difícil acceso», explica Gallo. Todos fueron acompañados hasta O Ivedo y desde allí trasladados en varios viajes hasta el cruce de la N-120 en Montefurado, donde aguardaba un autobús para completar el trayecto hasta Ourense.
Amparo asegura que el ambiente fue de relativa calma durante todo el proceso. «La verdad es que la gente estaba bastante tranquila», apunta, destacando la actuación de los servicios de emergencia. «Nos ayudaban con las mochilas y con las personas mayores».
El tren tenía prevista su llegada a Ourense a las nueve de la mañana, pero los viajeros no alcanzaron la ciudad hasta alrededor de las doce.
A primera hora de este jueves, ADIF informó a través de sus redes sociales de que la circulación en la línea Monforte de Lemos–Ponferrada había quedado restablecida tras la incidencia registrada el día anterior.
