El fuego dejó huella el pasado verano, pero ahora el paisaje empieza a cambiar de nuevo. La Xunta de Galicia ha puesto en marcha distintas actuaciones en el municipio de Chandrexa de Queixa con el objetivo de recuperar las zonas afectadas por los incendios forestales, combinando trabajos de restauración ambiental con mejoras en infraestructuras.
La directora xeral de Planificación e Ordenación Forestal, Luisa Piñeiro, visitó la zona para comprobar el avance de estas intervenciones, centradas principalmente en la regeneración de la cubierta arbórea. Según explicó, la prioridad es favorecer la biodiversidad y proteger el suelo frente a la erosión, además de contribuir a una mejor regulación del ciclo del agua y a la captura de carbono.
En paralelo, se están ejecutando mejoras en infraestructuras viarias, con trabajos sobre la capa de rodadura y la red de drenaje. Estas actuaciones buscan evitar un mayor deterioro del terreno tras el incendio y facilitar el acceso para futuras labores forestales.
En el ámbito hidrológico, los trabajos se centran en estabilizar el suelo y favorecer la infiltración del agua, reduciendo la escorrentía y la llegada de sedimentos a los cauces fluviales. En aquellas zonas donde no ha sido necesario aplicar técnicas como el mulching, se están realizando rozas manuales de la vegetación quemada, dejándola sobre el terreno para contribuir a su recuperación.
Además, en materia de hábitats, se está trabajando en la selección de brotes regenerados de especies frondosas y en la siembra de herbáceas para recuperar los pastos. Todo ello forma parte de un conjunto de actuaciones que, solo en este municipio, suponen una inversión cercana a los 300.000 euros.
Estas intervenciones se enmarcan en un programa más amplio impulsado por la Xunta en colaboración con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que destina 9,5 millones de euros a actuaciones de restauración hidrológico-forestal en zonas afectadas por incendios.
Dentro de este plan se han tramitado 13 expedientes en municipios como Larouco, Oímbra, A Mezquita y Carballeda de Valdeorras, además de Chandrexa de Queixa, con el objetivo común de estabilizar el suelo, corregir problemas hidrológicos en zonas de pendiente, restaurar infraestructuras forestales dañadas y recuperar la cubierta vegetal en áreas prioritarias.


