La prevención de incendios forestales volvió este lunes al centro de la agenda institucional. La conselleira do Medio Rural, María José Gómez, recibió en San Caetano al alcalde de Manzaneda, Pedro Yáñez, en una reunión en la que ambas administraciones acordaron reforzar la coordinación en materia de defensa contra el fuego y mejora de infraestructuras rurales.
El encuentro se produce meses después del gran incendio originado en Chandrexa de Queixa, que el pasado verano se convirtió en uno de los más extensos registrados en Galicia en los últimos años y afectó a varios municipios del Macizo Central ourensano, entre ellos Manzaneda. Aquel episodio, e el que ardieron más de 16.000 hectáreas en esa zona y de 30.000 en toda la provincia de Ourense, reactivó el debate sobre la gestión forestal y la necesidad de intensificar las medidas preventivas en la zona.
En este contexto, la Xunta y el Concello analizaron la renovación del convenio de gestión de la biomasa en las franjas secundarias, suscrito entre la Consellería do Medio Rural y Seaga. Este acuerdo permite apoyar a los ayuntamientos y a los particulares en el cumplimiento de la normativa de limpieza de terrenos próximos a núcleos habitados, una herramienta considerada clave en la estrategia de prevención.
Manzaneda ya ha solicitado su adhesión al nuevo convenio y cuenta además con un plan municipal de prevención y defensa contra los incendios forestales, elaborado con el apoyo técnico de la Consellería y aprobado por el pleno municipal.
La reunión también sirvió para repasar las inversiones en caminos rurales. Desde 2020, el municipio ha recibido más de 260.000 euros en subvenciones autonómicas para la mejora de estas infraestructuras, fundamentales para la actividad agraria y la conexión entre aldeas. En la convocatoria 2025-2026 tiene asignados algo más de 52.000 euros para continuar con estas actuaciones.
Con este encuentro, Xunta y Concello consolidan una línea de trabajo centrada en reforzar la prevención, mejorar los servicios básicos en el rural y reducir la vulnerabilidad del territorio frente a futuros episodios de fuego.


