Quiroga cambia de era este sábado: romanos, castrexos y gladiadores toman la Qui-Roma

Quiroga cambia de era este sábado: romanos, castrexos y gladiadores toman la Qui-Roma
La fiesta regresa tras el paréntesis obligado del pasado año y celebra su décima edición con desfile, bueyes, caballería y una lucha de gladiadores con «boda prohibida» incluida

Este sábado en Quiroga (Lugo) se puede ser romano, castrexo, gladiador o, si uno no ha tenido tiempo de prepararse, simplemente espectador. Aunque esta última opción tiene sus riesgos: quienes llegan vestidos del siglo XXI suelen acabar buscando a última hora alguna forma de integrarse en una fiesta en la que buena parte del pueblo cambia de época por un día.

La Qui-Roma regresa este 22 de agosto y lo hace, además, celebrando su décima edición después del paréntesis obligado del pasado año, cuando los incendios llevaron a suspender una celebración profundamente ligada a la participación vecinal. Uno de los afectados fue precisamente Mario Nogueira, cuya ganadería y sus espectaculares bueyes forman parte habitual de la fiesta.

«No era un momento para fiesta», recuerda uno de sus organizadores, Andrés Novoa. Ahora el ánimo es otro. El objetivo es recuperar el camino emprendido durante nueve ediciones consecutivas, en las que la Qui-Roma había ido creciendo y atrayendo cada vez a más público.

La idea nació hace más de una década después de una visita al Arde Lucus. Si Lugo podía presumir de pasado romano, pensaron sus impulsores, Quiroga tenía argumentos de sobra para hacer lo propio: más de un centenar de castros registrados en la comarca, el túnel de Montefurado y las antiguas explotaciones auríferas daban material más que suficiente para imaginar una fiesta propia.

Eso sí, quien acuda esperando una lección magistral de historia puede relajarse. «No buscamos rigor histórico, buscamos sobre todo diversión», reconoce Novoa. Aquí hay un César propio, un rey castrexo propio y unas historias que cada año se inventan para la ocasión. Y precisamente ahí reside buena parte de su encanto.

Porque en Quiroga no necesitan importar estrellas. El César y el rey castrexo son vecinos del municipio y llevan tantos años metidos en sus respectivos papeles que Novoa los define ya como «unos actores de Hollywood que tenemos aquí». También los gladiadores son de casa: la lucha que cada año llena el anfiteatro está protagonizada íntegramente por gente de Quiroga.

Y este año tienen un buen motivo para pelearse. El espectáculo se titula «La boda prohibida de Qui-Roma», aunque habrá que esperar al sábado para descubrir qué matrimonio ha provocado semejante conflicto.

Antes llegará uno de los momentos más esperados de la jornada. A las ocho y media de la tarde arrancará el gran desfile, con caballería romana, recreadores llegados desde Lugo, los bueyes de Mario Nogueira, la parte castrexa y batucadas. La comitiva desembocará en el anfiteatro del auditorio, donde comenzará la lucha de gladiadores convertida en representación teatral.

Será también el momento en el que más se note la llegada de público de otros municipios. La Qui-Roma se celebra en un agosto repleto de fiestas, pero el desfile se ha convertido, según explica Novoa, en un auténtico reclamo para visitantes de los concellos próximos.

Los que quieran vivir la experiencia completa tienen una recomendación: acudir caracterizados. No es obligatorio, pero ayuda. «Te integras mucho más en la fiesta y te diviertes mucho más», asegura el organizador. De hecho, recuerda que algún año quienes habían llegado sin atuendo acabaron buscando dónde hacerse con uno a última hora.

Y cuando terminan el desfile y los gladiadores tampoco se acaba Roma —ni Qui-Roma—. Con el paso de las horas, romanos y castrexos aparcan sus diferencias históricas y la celebración se transforma en una fiesta especialmente concurrida por los jóvenes, que continúan bailando hasta bien entrada la madrugada.

Para quienes lleguen desde Valdeorras, Andrés Novoa recomienda especialmente estar en Quiroga entre las ocho y las diez de la noche y acudir con tiempo al anfiteatro para conseguir sitio. El argumento final para animarse a cruzar este sábado el límite entre el siglo XXI y la particular Roma quiroguesa lo resume él mismo: «Todo el mundo se marcha con una sonrisa de la Qui-Roma».

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