Valdeorras ya no solo exporta pizarra y vino. Este fin de semana ha exportado talento cinematográfico. El cortometraje Dopamina Zero, rodado en O Barco de Valdeorras, ha sido reconocido en Nueva York con el Premio del Jurado al Mejor Cortometraje en el Winter Film Festival 2026, uno de los certámenes de cine independiente más destacados del circuito internacional.
El trabajo, dirigido por el cineasta Rodrigo Marini, sitúa así a Valdeorras en el mapa cultural global, demostrando que las historias nacidas en el territorio pueden cruzar el Atlántico y conquistar al público y al jurado neoyorquinos.
Rodado íntegramente en O Barco, el corto convierte localizaciones reconocibles de la comarca en el escenario de una historia íntima y social que ha logrado conectar fuera de nuestras fronteras. El premio supone no solo un respaldo artístico al proyecto, sino también una proyección internacional para Valdeorras como espacio de rodaje y creación audiovisual.
Dopamina Zero está protagonizado por Juan José Ballesta, Veki Velilla y Cristina Mediero, y aborda una historia de un músico enfermo de alzheimer y con una vida marcada por la superación y los límites físicos y emocionales.
El Winter Film Festival reúne cada año a cineastas independientes de todo el mundo y premia propuestas innovadoras en distintos formatos, con especial atención a los cortometrajes. Lograr el Premio del Jurado al Mejor Cortometraje en este contexto implica competir con producciones internacionales y superar una exigente selección previa.
Para O Barco de Valdeorras y el conjunto de la comarca, este galardón supone un impulso simbólico y estratégico. El audiovisual se consolida como una vía real de proyección exterior. Cada plano rodado en sus calles, cada escena ambientada en sus paisajes, actúa como una ventana abierta al mundo.
El éxito de Dopamina Zero confirma además el potencial de Valdeorras como escenario cinematográfico: versátil, auténtico y todavía poco explotado en comparación con otros territorios gallegos. La combinación de entorno urbano, paisaje natural y carácter propio ofrece un marco narrativo que empieza a llamar la atención más allá del ámbito local.
El premio en Nueva York no es solo un reconocimiento a un equipo artístico. Es también una señal de que las historias que nacen en comarcas como Valdeorras pueden competir en igualdad de condiciones en festivales internacionales. Desde O Barco hasta Manhattan, el recorrido de Dopamina Zero demuestra que el talento no entiende de periferias.