🏪 Nombre del establecimiento: Bico.
📅 Año de fundación: 2024.
📍 Dirección: Rúa Academia Dequidt, 1, frente al paseo del Malecón, en O Barco de Valdeorras.
🙋 Quién te atiende: Elia y un equipo integrado por ocho profesionales, cada una especializada en diferentes áreas de la estética, la peluquería y el cuidado capilar.
⏰ Horario: De lunes a viernes, de 10:00 a 20:00 horas ininterrumpidamente. Sábados, de 10:00 a 14:00 horas.
🧾 Sector: Estética avanzada, peluquería y tratamientos capilares.
🛍️ Qué ofrece: Tratamientos faciales y corporales, peluquería, manicura, micropigmentación y diagnósticos personalizados. El centro incorpora además estética y peluquería oncológica, con prótesis capilares y tratamientos de micropigmentación específicos.
🧑🤝🧑 Para quién: Para mujeres y hombres de todas las edades. Las nuevas instalaciones son accesibles para personas con movilidad reducida o discapacidad.
🧬 ADN: El mimo convertido en método de trabajo: diagnóstico personalizado, formación continua y una atención que cuida tanto el resultado como la experiencia de cada persona.
🗣️ Hablamos: Bico nació en 2024 de una idea que Elia había ido perfilando mucho antes de abrir sus puertas. Creció en una familia de peluqueros y esteticistas, se formó en Madrid, A Coruña y Sevilla y aprovechó cada etapa para observar distintas maneras de trabajar, pero también para detectar aquello que echaba en falta: centros capaces de combinar resultados, especialización y una atención menos mecánica.
Su intención era crear algo propio y diferente, alejado de la concepción más convencional de la peluquería y la estética. El propio nombre, una palabra gallega asociada al cariño, resume la experiencia que persigue: que quien entre encuentre un espacio acogedor, sea escuchado y reciba un tratamiento ajustado a sus necesidades reales.
El proyecto comenzó en un local con apenas dos cabinas, donde Elia y Natalia pusieron a prueba el concepto. La respuesta superó sus previsiones. El volumen de trabajo creció, se incorporaron nuevas profesionales y, antes de cumplir dos años, el centro se trasladó a unas instalaciones considerablemente mayores, con cinco cabinas de estética, espacios diferenciados para los tratamientos, una amplia zona de peluquería y una recepción concebida para transmitir serenidad.
La elección del nuevo emplazamiento tampoco fue fortuita. La luz, los árboles y la proximidad del río encajaban con la sensación que Elia quería provocar. «Entré en el local y tuve claro que quería que fuese aquí», recuerda. El diseño minimalista persigue precisamente evitar la saturación y construir un entorno en el que el cuidado comience antes incluso del tratamiento.
Emprendió muy joven. Hoy tiene 25 años y dirige un equipo de ocho mujeres. Lejos de concebirlas únicamente como trabajadoras, aspira a crear una comunidad profesional en la que todas puedan formarse, prosperar y encontrar su propio espacio. «Mi intención es que yo crezca profesionalmente y ellas también», explica. Esa filosofía exige combinar perfiles, caracteres y especialidades diferentes sin perder la cohesión del proyecto.
El crecimiento, sin embargo, no se limita al tamaño. La formación continua ocupa una parte central del trabajo de Bico. El equipo participa regularmente en cursos de peluquería, estética y manicura para incorporar técnicas y protocolos que aporten resultados contrastados. «La exigencia no era dejar un centro bonito, abrir y ya está. La exigencia es mejorar cada día», sostiene Elia.
Esa búsqueda ha conducido a una de las incorporaciones más relevantes del centro: la estética y la peluquería oncológica, un servicio apenas disponible hasta ahora en la comarca. Bico ofrecerá prótesis capilares en un espacio privado, pensado para preservar la intimidad de personas que atraviesan un proceso especialmente vulnerable. Natalia, con doce años de experiencia como peluquera, será la técnica encargada de esta atención.
Elia, por su parte, se ha especializado en micropigmentación oncológica. La decisión nació al conocer de cerca a clientas que habían sufrido las consecuencias físicas de un cáncer y no sabían dónde acudir. La inversión en formación ha sido elevada, reconoce, pero también lo es el valor humano del servicio. No se trata únicamente de modificar una imagen, sino de ayudar a alguien a volver a sentirse reconocido ante el espejo.
Esa dimensión es la que más la atrae ahora de su profesión. Durante sus primeros años estuvo más centrada en las uñas o las pestañas, pero los tratamientos para el acné, el melasma, la pérdida de cabello o la micropigmentación le permitieron descubrir un alcance diferente de la estética. Recuerda a clientas que han llorado al contemplar el resultado y confiesa que ella ha terminado emocionándose con ellas. Una le dijo que había cambiado su vida al ayudarla con las manchas de la piel.
«Esa persona pasa de mirarse al espejo y no sentirse identificada a volver a ver su piel sana», explica. Ahí encuentra una satisfacción que trasciende el efecto temporal de otros servicios y que la ha llevado a concentrar su futuro profesional en la micropigmentación. Su próximo reto será presentarse a campeonatos y tratar de convertirse en una referente en esta especialidad.
Elia habla del futuro sin establecer límites modestos. Está a punto de ser madre, pero no considera que la maternidad vaya a frenar sus aspiraciones. Al contrario, la entiende como una motivación añadida y expresa una admiración especial por las mujeres capaces de compatibilizar la crianza con la dirección de un negocio.
Tampoco oculta su deseo de que Bico pueda crecer fuera de Valdeorras y llegar algún día a lugares como Mallorca o Menorca. No abandonaría O Barco, donde están sus raíces y la familia que está construyendo, pero sí imagina una expansión capaz de conservar aquello que define al centro. El desafío, admite, sería evitar que el crecimiento convirtiese la atención en algo frío o impersonal.
En apenas dos años, Bico ha pasado de dos profesionales y dos cabinas a un equipo de ocho mujeres y unas instalaciones pensadas para ampliar servicios, especialización y accesibilidad. Elia atribuye ese recorrido al cariño recibido en la comarca, pero también a una decisión que tomó desde el principio: no conformarse con repetir lo que ya existía.
