A Jorge Álvarez y a Vanesa Castro, de Ton y Son, les gusta complicarse la vida. Lo reconoce él mismo. Podrían programar un concierto en una plaza, colocar allí escenario, sonido y público y ahorrarse unos cuantos quebraderos de cabeza. Pero entonces V NOVE probablemente no existiría.
Porque la gracia está precisamente en preguntarse qué pasaría si la música sonase sobre el Castrillón de Larouco, si un narrador contase historias junto a un puente con siglos de historia o si tres cómicos se subiesen hasta Casaio para hacer reír entre pizarra.
«Podría ser una buena definición de V NOVE: buscar espacios para complicarnos la vida», bromeaba Jorge Álvarez. Y detrás de la broma está buena parte de la filosofía de un proyecto que llevaba «muchos años en el cajón» de Ton y Son y que finalmente ha podido ponerse en marcha con el patrocinio de Turismo de Galicia, dentro de Concertos do Xacobeo 2027, y la colaboración de la Diputación de Ourense.
V NOVE significa Valdeorras y nueve. Nueve estaciones, una por cada concello de la comarca, aunque alguna de ellas, como A Rúa, tenga varias paradas. La intención inicial era además descentralizar y desestacionalizar la programación cultural, escapar tanto de los escenarios habituales como del verano. Lo segundo no salió exactamente según los planes.
«El verano nos atropelló», admite Álvarez. La resolución de la convocatoria llegó más tarde de lo previsto y obligó a acelerar una iniciativa que inicialmente debía comenzar en mayo. Pero el primer experimento parece haber confirmado que la idea tenía sentido.
Un concierto en un lugar donde nadie había pensado hacerlo
La primera estación fue el pasado 13 de agosto en Larouco. Susana Seivane actuó sobre el Castrillón ante más de 250 personas, con las entradas agotadas pese a que apenas hubo unos días para anunciar el concierto.
El lugar había llamado la atención de los propios organizadores desde la primera visita. «Era como pensar: ¿cómo nadie hizo algo así aquí?», recuerda Álvarez. Después llegaron los músicos y la reacción fue parecida. «Dijeron dos cosas: qué calor y qué sitio».
No era un escenario escogido simplemente para conseguir una fotografía bonita. Esa es precisamente una de las ideas sobre las que gira V NOVE: un mismo concierto puede cambiar dependiendo del lugar en el que se escucha. Álvarez pone como ejemplo las experiencias vividas en el Santuario das Ermitas con Carlos Núñez o Luar Na Lubre. El artista puede ser el mismo, pero determinados espacios crean una atmósfera difícil de reproducir en otro lugar. Y así se ha diseñado el resto del recorrido.
Cine en una iglesia, folk junto al agua y cuentos sobre el Sil
A Rúa toma este miércoles el relevo con la primera de sus tres sesiones de cine al aire libre. +Cuñados se proyectará a las 22.00 horas en el atrio de la iglesia de Santo Estevo. El 26 de agosto llegará Padre no hay más que uno 5 a la plaza de la iglesia de Nosa Señora de Fátima y el 2 de septiembre será el turno de El Casoplón en la plaza del Concello. Las tres sesiones son gratuitas.
La siguiente estación llevará la música hasta la Praia dos Franceses de A Veiga. Allí actuará el 24 de agosto, a las 20.00 horas y con entrada libre, Son Galaico, una formación que mezcla la raíz celta con pop, rock y electrónica.
Álvarez está convencido de que es uno de esos grupos de los que se hablará mucho más. Y V NOVE los coloca en otro escenario poco convencional: junto al agua, en la playa del embalse de Prada reconocida este año con bandera azul.
El 6 de septiembre el viaje continúa hacia Petín. Avelino González llegará a la Ponte da Cigarrosa con Contos que foron chistes. Narración oral junto a una construcción de origen romano sobre el Sil, al caer la tarde.
No es casual tampoco la hora. La organización busca ese momento en el que baja el sol y cambia la luz. La «golden hour», decía Álvarez entre risas, esperando, eso sí, que el tiempo decida colaborar.
Del Castelo de O Bolo a una nave de pizarra
El 20 de septiembre será el turno de O Bolo. Maricarme actuará en el castillo, otro de esos espacios en los que patrimonio y espectáculo se mezclan. El trío formado por María Jorge, Cibrán Seixo y Migui Carballido combina música tradicional con elementos electrónicos y prepara para este otoño su primer EP.
Pero probablemente la apuesta más insólita de las anunciadas hasta ahora llegará seis días después. V NOVE quería que la pizarra, una de las señas de identidad de Valdeorras, también entrase en el mapa del ciclo. La primera ocurrencia fue todavía más atrevida: celebrar el espectáculo directamente en una cantera. La logística y la seguridad terminaron imponiéndose y la alternativa apareció en las instalaciones de Tres Cuñados, en Casaio, a más de mil metros de altitud. «Esto también fue una calentada de las nuestras», admite Álvarez.
Allí se celebrará el 26 de septiembre Comedia no cumio, con Carlos Blanco, David Amor y Leti da Taberna. Será una tarde-noche de humor en una empresa de pizarra en activo y, además, quienes lo deseen podrán conocer el proceso de producción mediante visitas a las instalaciones.
Será el único de estos cuatro nuevos eventos con entrada de pago. La organización prevé poner las localidades a la venta próximamente y habilitar también la posibilidad de desplazarse en autobús desde O Barco. Y el mapa aún no está completo.
Octubre llevará V NOVE al Bañadoiro de Vilamartín el día 3, a la Adega Roandi de Éntoma, en O Barco, el 10, y finalmente a la Serra da Enciña da Lastra, en Rubiá, el 25. Los contenidos de esas tres citas todavía no se han desvelado.
La elección de la bodega de Éntoma ya está dando, por cierto, algún quebradero de cabeza. Álvarez contaba que durante la visita para localizar el evento empezaron a imaginar posibilidades entre las viñas e incluso junto a la capilla, hasta que la realidad logística volvió a recordarles que escenarios, equipos y público también tienen que llegar hasta allí.
Quizá esa sea precisamente la mejor explicación de V NOVE.
No tiene un recinto. Tampoco una localidad que ejerza de centro. Su escenario es una comarca entera y el público tendrá que desplazarse para encontrarlo: de un castro a una playa, de un puente a un castillo, de la pizarra a una bodega y finalmente a una sierra.
Un recorrido cultural por nueve concellos nacido de una reflexión bastante sencilla: si Valdeorras ya tiene los escenarios, vamos a utilizarlos.


