Hace unos días, en plena Navidad, Teresa García Paradelo se despedía como gerente de AEVA tras más de tres años de trabajo intenso. Cerraba así una etapa marcada por el compromiso con el tejido empresarial y con la comarca, y abría otra con el mismo horizonte de fondo: seguir trabajando por Valdeorras, ahora desde la Diputación de Ourense.
Llegó a AEVA desde la empresa privada y asumió la gerencia en un momento que no era sencillo. Tomó el relevo en una asociación con más de 40 años de trayectoria y tras una etapa anterior muy prolongada, lo que siempre supone un cambio delicado.
Sin embargo, su balance es claro y sereno. Teresa explica que encontró apoyo desde el primer momento, tanto en la junta directiva como entre los asociados, y que eso permitió desarrollar el trabajo con normalidad y ambición dentro de las posibilidades reales de la entidad. «Fue un reto personal y profesional», resume, convencida de que los resultados fueron positivos y de que la asociación continuará avanzando en esta nueva etapa con Carlos Terán en la presidencia y Cristina Rodríguez al frente de la gerencia.
Su salida de AEVA no fue una despedida al uso, sino el paso previo a un nuevo proyecto. Teresa deja la gerencia porque ha aceptado incorporarse como asesora al gabinete de la Diputación de Ourense, un cambio que ella misma describe como una continuación natural de su implicación con la comarca. «Es seguir luchando por Valdeorras desde otro nivel», explica, con ilusión y con la conciencia de que el trabajo que viene por delante será exigente.
La oportunidad surgió a partir del contacto institucional mantenido durante su etapa en AEVA. Las reuniones con la Diputación, con su presidente, Luis Menor, y con la delegada especial en Valdeorras, Maria del Carmen González Quintela, fueron estrechando una relación profesional que acabó cristalizando en esta nueva responsabilidad.
Teresa identifica un momento clave: el Plan de Actuación Integrado, ya concedido, y que cuenta con una inversión inicial de 7,5 millones de euros y con la aspiración de alcanzar los 10 millones para la comarca. Ese proyecto marcó un punto de inflexión y llevó a que la Diputación contara con ella para una tarea que, reconoce, será «ingente».
Desde su nuevo puesto, Teresa trabajará desde Valdeorras y para Valdeorras. Para ella, ese detalle no es menor. Insiste en la importancia de que haya personas del territorio implicadas directamente en la gestión de los proyectos, porque conocen el empresariado, la realidad social y las particularidades de la comarca.
Considera que ese conocimiento previo, unido a su experiencia en AEVA y a su trayectoria en la empresa privada —también como autónoma—, aporta una visión útil para afrontar los retos que vienen.
El ámbito de trabajo es amplio. El PAI aborda cuestiones como vivienda, infraestructuras, sostenibilidad, turismo, comercio o empresa, y Teresa asume que tendrá que profundizar en todos ellos. Aun así, hay un eje que destaca por encima del resto: la cooperación entre los nueve concellos de Valdeorras.
En su discurso aparece como una idea central, casi como una convicción personal. Cree que la comarca tiene un potencial enorme y que solo a través del trabajo conjunto, con la Diputación a la cabeza, ese potencial puede convertirse en un futuro sólido y compartido.
Teresa es consciente de que los resultados no serán inmediatos. El horizonte del plan se extiende hasta 2029 y los efectos, admite, no se verán de un día para otro. Pero no lo plantea como una debilidad, sino como una realidad inherente a este tipo de proyectos. Habrá avances progresivos, evaluables con el tiempo, y un trabajo constante para que las inversiones se traduzcan en mejoras reales para la ciudadanía.
En lo personal, afronta este nuevo reto sin vértigo. Habla de ganas de empezar, de ilusión y de energía. Reivindica el valor de no acomodarse, de seguir aprendiendo y de asumir nuevos desafíos, una actitud que además de regir su día a día, extiende también al futuro de la comarca. «Siempre podemos tratar de hacer cosas para mejorar», afirma, convencida de que el cambio es posible si hay voluntad, cooperación e implicación institucional.
Teresa García Paradelo cierra su etapa en AEVA con gratitud y con la sensación de trabajo cumplido. Ahora inicia otra desde la Diputación de Ourense, con una idea clara: Valdeorras no se entiende desde lejos. Y su compromiso pasa, una vez más, por estar aquí y convertir los planes en hechos.
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