jueves. 22.01.2026

Las reliquias de San Francisco Blanco volverán a reunirse en Outarelo el 7 de febrero

La romería contará con la participación de vecinos de Tameirón, en A Gudiña, que acudirán con la reliquia que custodian para acompañar la misa y la procesión en una jornada marcada por la tradición y el reencuentro
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Outarelo ya cuenta los días para celebrar una de sus citas más emblemáticas. La romería de San Francisco Blanco tendrá lugar el sábado 7 de febrero, primer sábado del mes, una fecha que este año llega con un significado especial para los vecinos del pueblo.

Tal y como explica la pedánea, Matilde Prada Rodríguez, la festividad contará en esta edición con la participación de vecinos de Tameirón (A Gudiña), localidad natal del santo. Con motivo de la romería, y a iniciativa del párroco, Jesús Álvarez, acudirán a Outarelo con la reliquia, un dedo, que conservan allí para participar en la misa y en la procesión, en un gesto de encuentro entre ambas parroquias que ya tuvo su precedente el pasado verano, cuando los vecinos de Outarelo se desplazaron a Tameirón.

San Francisco Blanco fue un misionero franciscano nacido en Tameirón en 1570 y fallecido en Nagasaki, Japón, en 1597. Según recuerda la pedánea, el cráneo que se venera en Outarelo fue trasladado al pueblo por los marqueses de la Villa del Castro, antiguos propietarios del palacio, y desde entonces se celebra la fiesta en su honor.

La romería tuvo lugar tradicionalmente el 5 de febrero, aunque desde hace seis años se celebra el primer sábado del mes para facilitar la asistencia. «Siempre existió», señala Matilde Prada Rodríguez, quien recuerda que durante décadas fue una romería muy concurrida, con vecinos llegados de distintos puntos de la comarca que pasaban el día completo en el entorno.

Hoy, con una población mucho más reducida, la celebración mantiene un formato más sencillo, pero conserva los elementos esenciales. El programa incluye misa, una pequeña procesión, música de gaitas durante la mañana y parte de la tarde y una comida popular con pulpo y las tradicionales roscas del santo. «Es lo que puede ofrecer un pueblo pequeño, pero es una fiesta muy bonita y la gente que viene la recuerda con cariño», explica.

Desde la organización confían en que el tiempo acompañe y animan a vecinos y visitantes a acercarse a Outarelo el próximo 7 de febrero. El acceso es sencillo, con buena carretera y a poca distancia, lo que convierte la romería en una propuesta para compartir tradición y devoción y un ambiente cercano en pleno invierno

Las reliquias de San Francisco Blanco volverán a reunirse en Outarelo el 7 de febrero