lunes 29/11/21

A pesar de la bajada en el número de carreras, dos nuevos taxistas se han sumado a la flota de O Barco

Brandon Henao lleva un mes como taxista en O Barco. «Tenía que haber empezado antes, porque compré la plaza en diciembre pero después la adquisición del coche, la reforma y la pandemia retrasaron todo el proceso», destaca. El balance que hace del primer mes es bueno dado que ya ha hecho clientes. «Aunque hablando con los compañeros me dicen que ha bajado mucho respecto a otros años», admite.

Brandon decidió emprender con un taxi animado por su padre, que también es taxista. Eso sí, el joven amplia el negocio con su vehículo de siete plazas y adaptado a minusválidos. «Ofrezco apoyo a peregrinos y traslado de mochilas pero este año no está funcionando. Ahora mismo está parado porque hay muy pocos peregrinos», destaca Brandon.

Brandon con su coche

Nuevas licencias en O Barco

Él no es el único que ha decidido adquirir una nueva licencia de taxi en O Barco, donde hay más de una decena de taxistas. Christian Rodríguez hace unos quince días que comenzó a circular con su taxi por las calles de la villa. «Siempre trabajé en la pizarra, pero por problemas de espalda tuve que dejarlo, después estuve con un camión pero me salió la oportunidad de comprar una licencia y la adquirí», destaca. Sus planes eran comprar la plaza en una fecha que coincidió con el confinamiento por lo que, la paralización de trámites, le obligo a esperar a que pasará el estado de alarma. «Comencé a trabajar el 21 de julio y está siendo flojo», destaca. Christian basa su valoración, al igual que Brandon, en lo que comentan sus compañeros. «Las noches no son iguales que otros años; no hay festas en las covas ni otras celebraciones por lo que la noche no es igual”, asegura. «Es un año raro para todos los sectores», concluye.

Christian, taxista en O Barco

Christian incluye también servicios de mensajería, «por ejemplo llevo flores de floristerías», destaca señalando que debe adaptarse a todo lo que está permitido para poder tener ganancias diarias.

La experiencia, en A Rúa

En A Rúa y con muchos más años de experiencia se encuentra José Luis Prieto, Ciri quien destaca que la bajada en el número de carreras puede ser de más del 50%. «Hoy por ejemplo solo he hecho dos viajes. Uno a Petín y otro a Larouco», argumenta. «Justo después de la cuarentena aumentamos un poco, pero desde julio, que vino la gente que vive fuera, hemos bajado a la mitad o menos», destaca.

Ciri frente a su coche

Respecto a la razón de esta bajada, Ciri alude a las consecuencias de la crisis sanitaria. «Ha venido mucha gente, que vive fuera, a los pueblos, y traen sus coches. Son ellos los que bajan a las personas mayores a Rúa y van al supermercado, etc», advierte. Pero afirma que hay más razones como la falta de peregrinos y de fiestas. «Normalmente en verano se compensa la bajada de clientes trabajando las noches de las fiestas pero este verano no hay celebraciones», subraya.

El menor número de peregrinos también se ha dejado notar en los taxis. «Hay muy pocos, sobre todo nacionales que otros años hay personas de otros países y siempre damos apoyo o llevamos mochilas pero este año, por el momento, casi nada», ha detallado.

La falta de trenes es otra de las razones que ha hecho perder clientes. «En la cuarentena solo había dos trenes diarios (antes de la crisis sanitaria había nueve). Ahora, el día que más hay, son cuatro. Nos quitaron más de la mitad», destaca Ciri.

Interior del vehículo separado por mámpara

Actualmente, el concello rués cuenta con dos taxis en activo pero, mientras que no haya un medicamento contra el coronavirus, en A Rúa los taxis no están trabajando por la noche. Así, algunos días que personas de O Barco han ido a A Rúa, son los servicios barquenses los que realizan el traslado.

Además, los taxistas de A Rúa han adaptado los vehículos para evitar contagios. «Hemos colocado unas mamparas que dividen el habitáculo. Asimismo, llevo mascarillas por si alguien pretende subirse al taxi sin ella y una vez a la semana desinfecto el vehículo con ozono», detalla añadiendo que siempre llevan la mascarilla.

Como sus compañeros, en A Rúa los dos taxistas han diversificado su negocio. Así, a través de una iniciativa del Sergas se han unido al traslado a domicilios al personal sanitario que acude a hacer curas dentro del municipio de A Rúa. «El personal va a las casas de particulares a hacer las curas, nos adherimos al servicio, y les llevamos nosotros. Aquí en A Rúa nos alternamos, cada día va uno. No es gran cosa pero así vamos paliando la bajada», concluye Ciri.  

El uso del taxi se reduce hasta un 50% tras la pandemia