Buscar trabajo puede convertirse en una carrera de fondo. Al principio predominan la ilusión y las ganas de empezar de nuevo. Pero cuando las candidaturas se suceden sin respuesta y las oportunidades se escapan una tras otra, también aparece una sensación mucho más difícil de combatir: la de dejar de creer en uno mismo.
En Cruz Roja Valdeorras conocen bien ese momento. De hecho, utilizan una expresión para definirlo: «desempleo interior». Con ella, la responsable del Plan de Empleo, Noelia Mayo, describe cómo una búsqueda de trabajo prolongada termina erosionando la autoestima, la motivación y la percepción que una persona tiene de sus propias capacidades. «Muchas veces vemos personas con una trayectoria profesional valiosa que, después de meses buscando empleo, comienzan a dudar de todo lo que pueden aportar».
Durante 2025, el Plan de Empleo de Cruz Roja, desarrollado con el apoyo del Ministerio de Trabajo y Economía Social y del Fondo Social Europeo Plus (FSE+), atendió a 102 personas en Valdeorras y facilitó 73 inserciones laborales gracias también a la colaboración de empresas de la comarca. Detrás de esas cifras hay currículos, entrevistas y formación, pero también un trabajo menos visible: acompañar a quienes han perdido la seguridad necesaria para volver a presentarse ante una oportunidad.
Esa realidad la conoce bien la psicóloga Iria Fernández, que colabora con Cruz Roja en las sesiones grupales del programa. «El desempleo no afecta únicamente a la economía; también impacta profundamente en la salud emocional», explica. El trabajo, recuerda, aporta mucho más que un sueldo: estructura el día, proporciona un propósito, favorece las relaciones sociales y forma parte de la propia identidad. Cuando desaparece, algunas personas sienten que también pierden una parte de sí mismas.
Con el paso de los meses empiezan a aparecer la frustración, la incertidumbre o la vergüenza. Muchas personas dejan de responder con naturalidad cuando les preguntan por el trabajo, reducen su vida social o llegan a pensar que cada rechazo confirma que ya no tienen nada que ofrecer. Sin embargo, Fernández recuerda que detrás de esa situación influyen numerosos factores ajenos al propio candidato y advierte del riesgo de convertir cada respuesta negativa en un juicio sobre el propio valor.
Frente a ese desgaste, el Plan de Empleo apuesta por un acompañamiento personalizado. «No trabajamos únicamente el currículum o la búsqueda de ofertas. Creemos que es fundamental escuchar, orientar y ayudar a cada persona a identificar sus fortalezas y todo aquello que puede aportar», resume Noelia Mayo.
La responsable del programa insiste en que encontrar trabajo rara vez depende de un único paso. «Es la suma de muchos pequeños logros»: definir un objetivo profesional, terminar una formación, afrontar una entrevista con mayor seguridad o ampliar la red de contactos. Reconocer esos avances permite mantener la motivación cuando el contrato todavía no llega.
En ese camino, la resiliencia ocupa un lugar esencial. Iria Fernández insiste en que no consiste en ignorar el sufrimiento ni en mantener un optimismo permanente. «Es la capacidad de levantarse después de un no, revisar qué podemos mejorar, volver a intentarlo y mantener la confianza en que nuestra situación puede cambiar». Una capacidad que puede fortalecerse aprendiendo a gestionar las emociones, apoyándose en otras personas y concentrando los esfuerzos en aquello que realmente depende de uno.
Los datos muestran que el desempleo prolongado afecta especialmente a las personas de mayor edad. De los 957 parados registrados actualmente en Valdeorras, 566 superan los 45 años. Aun así, tanto Mayo como Fernández recuerdan que nadie está al margen de ese desgaste emocional y que puede aparecer en cualquier momento de la vida laboral.
Antes de despedirse, Iria Fernández lanzó un mensaje dirigido a quienes atraviesan esta situación: «La mejor actitud no es pensar que todo va a salir bien, sino creer que, aunque las cosas no salgan como esperamos, seremos capaces de seguir adelante y buscar nuevas oportunidades».
Noelia Mayo completó esa idea con otra nacida de años de experiencia acompañando a personas desempleadas. «No están solas», aseguró. Y cerró la conversación con una frase que resume la filosofía del programa: «No nos paremos, que sigamos avanzando, porque el movimiento siempre atrae el movimiento».
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