La Andaina de Outono cumple veinte años estrenando caminos por O Barco
Veinte ediciones después todavía quedan caminos nuevos por descubrir. La Andaina de Outono del Club Peña Trevinca Barco celebrará el próximo 8 de noviembre su vigésimo aniversario con un recorrido completamente diferente al de los últimos años y que llevará a los participantes por lugares por los que la prueba nunca había pasado.
Miguel de la Cal, presidente del Club Peña Trevinca Barco, no quiere desvelar todavía demasiados detalles. «No te lo voy a decir», respondía entre risas cuando se le preguntaba por dónde discurrirá esta vez la andaina. Sí ofrece alguna pista: será por «la otra vertiente» y habrá zonas inéditas en estos veinte años. «Creo que va a gustar, va a ser un circuito bonito», asegura.
La XX Andaina de Outono volverá a ofrecer dos posibilidades, de 15 y 25 kilómetros, con salida conjunta a las 9.00 horas desde el pabellón de Calabagueiros. La concentración comenzará media hora antes y los recorridos estarán señalizados y contarán con diferentes controles.
Aunque los 25 kilómetros puedan imponer a primera vista, desde el club insisten en que no se trata de una carrera. Es una prueba de regularidad pensada para caminar y disfrutar. «La cuestión es disfrutar», resume De la Cal, que calcula que seis horas permiten completar con tranquilidad la distancia larga y adelanta que el trazado no tendrá «unos desniveles gigantescos». Tampoco atravesará zonas quemadas y promete «paisajes muy bonitos».
Y, por ahora, parece que los participantes quieren kilómetros. Cuando la organización contabilizaba algo más de un centenar de inscripciones, alrededor de 90 correspondían ya al recorrido de 25 kilómetros. El límite se ha fijado, como el año pasado, en 350 personas. El club cree que podría superar esa cifra, pero ha decidido no hacerlo por las necesidades organizativas que supone movilizar a tantos caminantes.
El arroz con botelo, casi tan esperado como la ruta
Hay cosas que pueden cambiar al cumplir veinte años y otras que los participantes no están dispuestos a negociar. Entre estas últimas está el arroz con botelo que espera a los caminantes al terminar.
Miguel de la Cal cuenta que, cuando coinciden con participantes de otras pruebas de la Liga Galega de Senderismo, las peticiones se repiten. Primero, que no haya demasiado desnivel. Y después llega la condición verdaderamente importante: «Por supuesto, el arroz con botelo, seguro». Incluso cuando plantea la posibilidad de cambiar el menú, la respuesta es rotunda: «No, no, no. Nosotros vamos a O Barco para comer el arroz con botelo».
La comida final tendrá lugar en el propio pabellón de Calabagueiros, donde también estarán las duchas y se realizará la entrega de dorsales. Podrán recogerse el sábado 7 de noviembre, de 17.00 a 20.00 horas, y el domingo, día de la prueba, entre las 7.00 y las 8.30.
La inscripción incluye, además de la comida, avituallamientos sólidos y líquidos, servicios médico y de ambulancia, seguro de accidentes, asistencia y recogida en caso de lesión, aparcamiento gratuito, diploma y una bolsa de regalos conmemorativos. Habrá también una camiseta especial con motivo de esta vigésima edición.
La organización ha establecido diferentes periodos de inscripción con precios progresivos. Miguel de la Cal explica que el sistema pretende animar a los participantes a reservar su plaza cuanto antes y facilitar así la preparación de una prueba que exige organizar con antelación camisetas, voluntariado y avituallamientos. El objetivo del club es llegar a cubrir las 350 plazas durante el segundo periodo.
La Andaina mantendrá además su carácter de prueba de regularidad, con tres controles a lo largo del recorrido y otro en meta. En los 25 kilómetros habrá trofeos para los tres primeros clasificados, tanto en categoría femenina como masculina, mientras que entre los participantes de ambas distancias se reconocerá a los clubes más numerosos —con la lógica exclusión del organizador— y a los caminantes de mayor y menor edad.
Veinte años después, el Peña Trevinca cambia de caminos, pero conserva la filosofía con la que la Andaina de Outono se ha hecho un hueco en el calendario: caminar sin prisas, descubrir paisaje y llegar a Calabagueiros con tiempo suficiente para sentarse ante un plato de arroz con botelo.