La Denominación de Origen Valdeorras ha cerrado la vendimia 2025 con una producción de 7,5 millones de kilos de uva, una cifra muy similar a la del pasado año (8,2 millones de kilos), a pesar de los incendios que afectaron a la comarca poco antes del inicio de la campaña.
La vendimia arrancó el 21 de agosto en la finca A Portela, de Bodegas Valdesil, donde se recogieron uvas godello destinadas a la elaboración de vino tostado, y finalizó el 14 de octubre en la parcela O Souto, de la bodega Rafael Palacios, en Santa Cruz (O Bolo). En total, cerca de dos meses de recolección que dejan un balance mejor del esperado.
El director técnico de la D.O., Jorge Mazaira, explica que las pérdidas rondan las 30 hectáreas de viñedo, aunque la entrada en producción de 40 nuevas hectáreas ha permitido compensar el impacto. «Pensábamos que los resultados iban a ser peores, pero el balance es muy satisfactorio», señala.
Las bodegas esperaban alcanzar un millón de kilos más, ya que muchas de ellas están abriendo nuevos mercados y temían no poder cubrir la demanda. Sin embargo, Mazaira confirma que se podrá abastecer sin problema, destacando además que la uva presenta una salud excelente y que el peso medio del grano fue algo menor, lo que ha influido ligeramente en la cifra final.
Pese a los incendios, no se han detectado problemas de sabor a humo. «Las bodegas aplicaron protocolos muy estrictos, analizando todos los mostos y vinos acabados, y en caso necesario realizaron tratamientos clarificantes», explica Mazaira. «El trabajo en las lías se redujo y las maceraciones de los tintos fueron más cortas, lo que ayudó a evitar cualquier rastro indeseado».
La tendencia productiva también se mantiene: el godello sigue creciendo y refuerza su liderazgo con casi seis millones de kilos, mientras que la mencía continúa bajando hasta los 853.753 kilos. Le siguen la garnacha tintorera (359.838 kilos), la palomino (316.022 kilos) y las variedades minoritarias, con 73.072 kilos.
Mazaira reconoce que el mercado «manda» y que los vinos tintos atraviesan mayor dificultad de venta, lo que está orientando a los viticultores hacia el blanco. «El godello funciona muy bien y ofrece rentabilidad, pero no queremos perder de vista la mencía. Hay bodegas que siguen apostando por ella y queremos que mantenga su espacio».
En cuanto a los efectos de los incendios a medio plazo, Mazaira admite que aún es pronto para saberlo. «Habrá que ver si las cepas afectadas se recuperan o si hay que levantar y replantar. Algunas bodegas ya han decidido no esperar. De hecho, el 22 y 23 de octubre tendremos un curso con un especialista en viticultura que nos orientará sobre la recuperación de viñas quemadas».
El presidente del Consello Regulador, Marcos Prada Ginzo, por su parte, valora la campaña como «extraordinaria dadas las circunstancias». y destaca que supieron salir adelante y mantener la calidad que caracteriza a Valdeorras.
Actualmente, la D.O. Valdeorras cuenta con 41 bodegas inscritas, que continúan apostando por un modelo de producción basado en la calidad, la sostenibilidad y la fortaleza de una comarca que, un año más, ha sabido sobreponerse a la adversidad.
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