martes 25/1/22

La Cooperativa Outonía nace en las zonas más altas de Galicia para llevar la educación social a todos los recunchos del rural

Sus nombres son Tania, Araceli y Paula y, aunque lo parecen, no son las hadas que habitan los bosques de las zonas más altas de Galicia. Aunque, bien es cierto, que su modo de vida pasa por habitar los bosques y caminos del rural ourensano y llevar el cuidado y la educación social a todos los puntos del mismo.

Ellas tres forman Outonía, una cooperativa que cree en el desarrollo comunitario que complementan desde la educación ambiental, la educación en y para la igualdad así como el feminismo.

Su historia comenzó en Santiago de Compostela aunque cada una de ellas se ubica en un punto: Paula en Vieiros, en O Coural, Tania en Raigada en pleno Macizo Central y Araceli en Xares, en las montañas de Trevinca. Sus estudios en Educación Social las unieron aunque después se especializaron en diversos ámbitos que ahora se complementan. “También tenemos formación en género y diversidad, en sexualidad y en intervenciones más centradas en infancia y tercera edad”, relata Tania quien destaca que la cooperativa realiza intervenciones socioeducativas. “Somos educadores sociales y trabajamos la sustentabilidad ambiental”, advierte.

Nuestro foco de unión es el deseo de habitar el rural. Cada una teníamos nuestros trabajos previos pero nos hemos embarcado en esta experiencia que es un modo de vida más que un empleo”, asegura mientras subraya que, aunque son una cooperativa sin ánimo de lucro, esto quiere decir que el beneficio se revierte en la propia cooperativa.



Ya han comenzado a trabajar para diferentes organismos públicos aunque su trabajo se destina a todas las capas de la sociedad, desde entidades municipales, provinciales, privadas o personales. “Actualmente estamos desarrollando un proyecto de educación ambiental en Viana do Bolo”, aseveran. También han realizado obradoiros de Educación Afectivo Sexual para el concello de O Barco, dentro de un programa gestionado por el Centro de Información a la Mujer, CIM

Su trabajo, además de enseñar como el realizado en Trives con una guía de autocuidado,  además tiene una vertiente de recuerdo como el realizado en el concello de A Veiga. “Recogimos la memoria de las mujeres de la localidad, se llama Relatoras”, explica Tania.

“Uno de los puntos vertebradores de nuestro proyecto es reivindicar que el rural tiene vida, que tenemos derecho a habitarlo, y que la gente joven tiene que intentar sacar esto adelante, buscando alternativas. Tenemos que apostar por la tierra”, concluye la educadora social.

Imágenes: Estela Barone.


Rural para la educación social