jueves. 10.09.2026

María González Albert tras la riada del domingo: «É agotamento. É frustrante»

La última tromba volvió a inundar la escuela infantil A Galiña Azul, dañó una pista agrícola recién reparada para la vendimia y afectó al acceso a San Xulián. El Concello reclama soluciones ante la vulnerabilidad de varias zonas del municipio
somoscomarca_20250730_petin_mariaalbert_alcaldesaarua
somoscomarca_20250730_petin_mariaalbert_alcaldesaarua

La última tromba de agua volvió a dejar daños en A Rúa el pasado domingo y una sensación que la alcaldesa, María González Albert, resume en dos palabras: «É agotamento. É frustrante». El Concello lleva desde primera hora del domingo trabajando para retirar el barro y los arrastres de distintos puntos del municipio después de un nuevo episodio que afectó especialmente a Vilela y a la zona de las naves y volvió a inundar la escuela infantil A Galiña Azul.

Es ya, según explicó la regidora la tercera vez que el centro infantil resulta afectado por este tipo de episodios. Su ubicación, en una rasante inferior a la carretera, lo hace especialmente vulnerable a la entrada de agua y barro. El Concello ha conseguido el visto bueno del Consorcio de Igualdade para sustituir el césped artificial exterior dañado y trabaja además en pequeñas actuaciones para intentar contener futuras entradas de agua.

La intensidad de los trabajos realizados desde el domingo permitió, al menos, que las consecuencias de la tormenta no interfiriesen en el inicio del curso. Operarios y maquinaria municipal comenzaron a trabajar esa misma mañana y las labores se prolongaron durante el lunes y el martes en el interior y el entorno de los centros educativos. Este miércoles continuaba la limpieza en puntos más alejados.

Los daños no se limitaron al casco urbano. La tromba volvió a deteriorar una pista de acceso a varias parcelas agrícolas que el Concello acababa de reparar ante la proximidad de la vendimia. También resultó afectada la carretera de acceso a San Xulián, en una zona castigada por el incendio y las talas posteriores, donde el agua arrastra materiales hacia la vía.

La preocupación por Vilela

Uno de los puntos sobre los que González Albert pone especialmente el foco es el vial de Vilela, de titularidad provincial. El Concello ya ha abordado la situación en distintas ocasiones con la Diputación de Ourense y la alcaldesa considera que la carretera presenta carencias de drenaje y de seguridad especialmente preocupantes por encontrarse en un entorno en el que se concentran espacios frecuentados por menores.

El problema, sin embargo, va más allá de las actuaciones que puede acometer el propio Concello. González Albert reconoce las limitaciones municipales para intervenir fuera del ámbito urbano, pese a que es precisamente este el que termina recibiendo buena parte de los arrastres. El gobierno local mantiene conversaciones con la Confederación Hidrográfica, Medio Rural y las comunidades de montes para intentar reducir esa vulnerabilidad.

«Somos moi vulnerables», reconoce la alcaldesa. La capacidad municipal de reacción, sostiene, es rápida, pero cada nueva tormenta obliga a volver sobre lugares que acaban de ser reparados o limpiados. De ahí el cansancio que expresaba este miércoles: «É agotamento. É frustrante».

La incertidumbre se agrava, además, por la dificultad para anticipar estas tormentas. González Albert relató que el sábado permaneció pendiente de las previsiones ante el anuncio de tormentas que finalmente no llegaron entonces. La tromba apareció durante la madrugada del domingo, cuando las aplicaciones meteorológicas que consultaba no la preveían. Una situación que obliga al Concello, según explicó, a mantener la capacidad de respuesta prácticamente inmediata ante fenómenos que resultan difíciles de anticipar.

Puedes escuchar aquí la entrevista completa:

María González Albert tras la riada del domingo: «É agotamento. É frustrante»