La sanidad rural no puede limitarse a resistir. Tiene que evolucionar. Ese es el mensaje que lanzó la Xunta al reafirmar su apuesta por reforzar la medicina rural como uno de los pilares de la sanidad pública gallega, con una combinación clara: más atención domiciliaria y más tecnología al servicio del profesional.
La directora xeral de Planificación e Reforma Sanitaria, Sofía López, defendió que la atención primaria es «o gardián da equidade e garante dos coidados». No la situó como un nivel asistencial más, sino como la base del sistema. «É un nivel asistencial que non só trata, senón que acompaña as persoas en todos os ámbitos da súa vida», señaló.
El planteamiento no se queda en una declaración de principios. Sanidade vincula el futuro del rural a la capacidad de anticipación clínica. En esa línea se enmarca la implantación progresiva de la inteligencia artificial y la actualización de la historia clínica electrónica en su versión IANUS 5. El objetivo es que deje de ser solo un repositorio de datos para convertirse en una herramienta que ayude a prever riesgos y apoyar la toma de decisiones.
«O seguimento continuo da situación clínica dos pacientes aporta seguridade e avanza cara a ese modelo de atención máis humana e personalizada que defendemos», explicó López.
La otra pata del modelo es la atención domiciliaria, especialmente relevante en entornos con población envejecida y núcleos dispersos. La tecnología, en este caso, no sustituye la cercanía, sino que pretende reforzarla. La telemedicina y la plataforma de telemonitorización TELEA, presentada como ejemplo del modelo gallego, permiten hacer seguimiento clínico sin que cada control implique un desplazamiento.
Las declaraciones se realizaron en el marco de una jornada sobre medicina rural organizada por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, pero el trasfondo va más allá del foro profesional: se trata de redefinir cómo se presta asistencia en el rural y qué herramientas necesitan los médicos y médicas de familia para hacerlo.
Porque, como reconoció la propia directora xeral, en los municipios rurales la figura del profesional de atención primaria «transcende á atención clínica». No es solo quien diagnostica, sino quien conoce el contexto, acompaña procesos largos y detecta antes que nadie los cambios en la salud de sus pacientes.
La Xunta plantea así un modelo en el que la innovación no se entiende como un elemento decorativo, sino como una herramienta para sostener la equidad territorial. La cuestión ahora será comprobar cómo se traduce ese impulso tecnológico y domiciliario en la práctica diaria de los centros de salud y consultorios rurales.


