Quince minutos pueden marcar la diferencia. Un estudio gallego en el que participa el Hospital Público de Valdeorras demuestra que una intervención educativa muy breve en institutos incrementa de forma clara la aceptación de la vacuna frente al virus del papiloma humano, una de las principales herramientas de prevención del varios tipos de cáncer.
El trabajo acaba de publicarse en la revista científica internacional Vaccines, una publicación de referencia en el ámbito de la vacunación y la salud pública, editada por la editorial suiza MDPI y situada en el primer cuartil de impacto científico. El estudio analiza el efecto de una sesión informativa de apenas quince minutos en centros de educación secundaria y su influencia en la decisión de vacunarse entre adolescentes de entre 12 y 16 años.
Uno de los investigadores es Sergio González Palanca, ginecólogo del Hospital Público de Valdeorras, que recuerda que «la vacuna del virus del papiloma humano es la primera vacuna que previene varios tipos de cáncer», entre ellos el de cuello uterino, además de tumores orofaríngeos y anogenitales.
Aunque Galicia presenta una de las coberturas vacunales más altas de España e incluso de Europa, todavía no se alcanza el objetivo del 90 % fijado por la Organización Mundial de la Salud para el año 2030. En este contexto, el estudio se planteó como una herramienta para avanzar hacia ese objetivo, reforzando la información directa a los propios adolescentes. «Creíamos que si aumentábamos los conocimientos de los chicos y chicas, íbamos a aumentar la intención de vacunarse», explica González Palanca.
La investigación se desarrolló durante el curso académico 2023-2024 en 16 centros educativos gallegos y contó con la participación de cerca de mil estudiantes. Antes y después de la intervención, el alumnado respondió a cuestionarios para medir tanto el nivel de conocimiento sobre el virus del papiloma humano como su actitud ante la vacunación. Los resultados muestran un aumento medio del conocimiento cercano al 30 % y una mejora muy significativa en la intención de vacunarse, especialmente entre quienes no estaban vacunados previamente.
La llamada “píldora de conocimiento” fue una sesión informativa estructurada, breve y adaptada al lenguaje adolescente, pero basada en evidencia científica. «No queríamos dar charlas largas. Tenían que ser mensajes claros y comprensibles, porque más de quince minutos ya nos parecía excesivo», señala el ginecólogo.
Los resultados fueron concluyentes. Tras la intervención, la intención de vacunarse alcanzó cifras muy elevadas, superando el 94 % en las chicas y situándose por encima del 85 % en los chicos. «Los resultados fueron muy buenos», resume González Palanca, que subraya la importancia de una información clara, directa y cercana.
El trabajo es fruto de un proceso largo, que comenzó a diseñarse en 2023, se desarrolló durante el curso 2023-2024 y se prolongó casi un año más en el análisis de los datos y en las revisiones exigidas por la revista científica. Un proceso que se llevó a cabo en paralelo a la labor asistencial diaria. «No somos profesionales de la investigación, somos médicos asistenciales y todo este trabajo lo hacemos en nuestro tiempo libre y con nuestros propios medios», apunta el investigador.
El estudio refuerza también el papel de los centros educativos como espacios clave para la educación sanitaria. «La escuela es el lugar ideal para transmitir educación en salud desde edades tempranas», afirma González Palanca, que añade que este tipo de intervenciones funcionan especialmente bien cuando las imparte personal sanitario.
En el trabajo han participado profesionales de distintas áreas sanitarias gallegas y de otros países, lo que refuerza su carácter multidisciplinar e internacional. Desde Valdeorras, junto a González Palanca y Juan Carlos Domínguez-Salgado, ha tenido un papel destacado Gerardo Palmeiro Fernández, del Centro de Salud de Rubiá, responsable del análisis estadístico de los datos.
El ginecólogo valdeorrés destaca que este tipo de investigaciones demuestran que también desde hospitales comarcales se puede generar conocimiento útil, con impacto real en la salud pública y beneficios directos para la comunidad.
El mensaje final es claro: «la vacuna es segura, muy eficaz, gratuita y previene casi al cien por cien los cánceres asociados al virus del papiloma humano». Una herramienta sencilla que, acompañada de información adecuada, puede marcar la diferencia.
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