lunes. 27.06.2022
EMPRESA

David Rodríguez, el arte de manejar el tiempo y una tradición familiar

Nieto de Nemesio, este rués ha dedicado su profesión a la relojería, donde se crió

Podemos casi afirmar que David Rodríguez, rués de origen y de corazón, nació y creció entre relojes. Sentado en el "colo" de su abuelo, Nemesio, aprendió el arte de manejar el tiempo. Allí pasaba las horas y, sin saberlo, adquiría conocimientos de la que hoy es su profesión. Hace honor a ese refrán que dice "de casta le viene al galgo", y es que su madre, Alicia y su tío, Santiago, al igual que su abuelo, poseen establecimiento de relojería y joyería en A Rúa.

Foto de un joven Nemesio en una de las paredes de la relojería de David en A Coruña

David tuvo la posibilidad de viajar y estudiar. Y no lo dudó, sabía que las agujas eran lo suyo. Tanto es así que se formó en Barcelona, en el Instituto Mare de Déu de la Mercé, donde se especializó en relojes de alta gama. Tras esto, trabajó en países como Reino Unido e Italia. Pero la sangre tira y desde hace unos años decidió coger los bártulos e instalarse en A Coruña con un único objetivo: estar cerca de los suyos.

Relojería Nemesio de A Coruña

Allí, junto a María Pita, instaló su relojería donde cada día se convierte en mago del tiempo. Tal es su trayectoria que fue el elegido para reparar el reloj que da nombre a la emblemática plaza y que durante años dio hora a toda una ciudad «Es un proyecto muy bonito. Me he hecho mucha ilusión».



Sin duda, una de las piezas más icónicas que han pasado por sus manos, pero no por ello más valorada para David y es que, como él mismo asegura se encarga de dar vida y recuperar objetos que son valiosos para la gente. Aunque eso sí, lamenta que eso cada vez es más inusual. «Estamos en la generación de usar y tirar. Tenemos falta de cariño por los objetos. Que, por ejemplo, tu abuelo te regale algo que puedas conservar toda la vida, se está perdiendo».

Es por ello que decidió especializarse en esas marcas que la gente sí decide reparar si se estropean. «Yo también pongo muchas pilas y arreglo correas, pero sí es verdad que la alta gama tiene un valor que nunca decae y las reparaciones tienen otro sentido».

Todo ello, eso sí, con una reinvención y formación constante pero con una idea clara: «Es la historia de una vida desde muy pequeño».

Si desea escuchar la entrevista completa, pinche en el siguiente enlace:


Comentarios
David Rodríguez, el arte de manejar el tiempo y una tradición familiar