La XXXVIII Cata de los Vinos de Galicia, organizados por la Axencia Galega da Calidade Alimentaria —AGACAL— distingue con los Premios Acio 2026 a Joaquín Rebolledo Godello con el Acio de Ouro Branco como mejor vino blanco de la denominación, mientras que Menciño Summum, de Vinos Barco, recibió el Acio de Ouro Tinto.
El mejor vino tinto de Valdeorras no quiso quedarse el protagonismo. Horas después de recibir el Acio de Ouro 2026, Vinos Barco decidió dedicar el reconocimiento a quienes considera «el verdadero corazón de la bodega», los cerca de 800 viticultores que, generación tras generación, mantienen vivo el paisaje vitivinícola de la comarca.
«Este premio tiene nombre y apellidos. Pertenece a nuestros viticultores, que cuidan la viña durante todo el año y que son el verdadero patrimonio de nuestra bodega. Sin ellos, este reconocimiento no existiría», destacó el Consejo Rector de Vinos Barco tras conocerse el fallo del jurado.
El excelente papel de Valdeorras se completó con el Acio de Prata Branco para A Coroa, el Acio de Bronce Branco para Verdes Castros, el Acio de Prata Tinto para Quinta da Peza y el Acio de Bronce Tinto para Costeira, confirmando el gran nivel de las elaboraciones presentadas por las bodegas de la comarca.
A estos premios se sumó además el conseguido por Outarelo 2022, de Bodegas Blare, distinguido con el Acio de Prata en la categoría de vinos de cosechas anteriores, una de las más exigentes del certamen al reunir referencias procedentes de todas las denominaciones de origen gallegas.
Los Premios Acio reunieron este año 462 muestras pertenecientes a 152 empresas, evaluadas por un panel formado por más de medio centenar de expertos durante las fases de precata y cata final. La Xunta destacó durante la entrega de premios el alto nivel alcanzado por el sector vitivinícola gallego y su contribución al desarrollo económico, al turismo y al mantenimiento del medio rural.
Más allá de los galardones individuales, el palmarés vuelve a confirmar el buen momento que atraviesa la Denominación de Origen Valdeorras. Blancos y tintos de la comarca volvieron a situarse entre los mejores de Galicia, reafirmando el prestigio alcanzado por un territorio donde la calidad comienza mucho antes de llegar a la bodega: en el trabajo diario de cientos de viticultores que siguen cuidando las viñas como un legado familiar.
