Hubo un tiempo en el que los pastores conocían el territorio como hoy conocemos las calles de nuestro pueblo. Sabían dónde encontrar agua en verano, qué caminos seguir cuando cambiaba el tiempo, qué plantas podían alimentar al ganado y cuáles debían evitarse. Conocían la montaña sin necesidad de mapas y aprendían a interpretar un paisaje que formaba parte de su vida cotidiana.
Muchos de esos conocimientos corren hoy el riesgo de desaparecer al mismo ritmo que desaparece el propio oficio. Precisamente para evitar que esa memoria se pierda, la Casa do Pobo de Castiñeira, en Vilariño de Conso, acoge este martes a las diez de la noche la jornada «De oficio, pastores. Pastoreo, curros y patrimonio inmaterial de la Serra».
La iniciativa está impulsada por Outonía a través de su Laboratorio Mutante y surge de una reflexión iniciada tras los incendios que afectaron al territorio el pasado año. «Preguntámonos que sucede coa identidade e co territorio e que podía ensinarnos a xestión comunal do monte para seguir aprendendo de como vincularnos co lugar que habitamos», explica Tania Sánchez, una de las responsables del proyecto.
El encuentro pretende reunir a personas que aún conservan la memoria de la trashumancia y de la vida ligada a los montes de la Serra y del Macizo Central, pero también a vecinos interesados en conocer una cultura que durante generaciones formó parte de la identidad de estas montañas.
Los organizadores insisten en que el pastoreo va mucho más allá de una actividad económica. Hablan de un conjunto de conocimientos transmitidos de generación en generación: saber orientarse en la montaña, interpretar la meteorología, conocer las plantas y los recursos naturales o gestionar los desplazamientos del ganado en un territorio amplio y complejo.
«Hai saberes moi ricos que se están a perder e que son moi necesarios aínda hoxe», señala Tania. En su opinión, recuperar esa memoria también permite reflexionar sobre el futuro del territorio y sobre nuevas formas de habitar y cuidar el medio rural.
La jornada llega además en un momento en el que distintas iniciativas tratan de devolver protagonismo al pastoreo como herramienta de gestión sostenible del monte. De hecho, Vilariño de Conso participa en proyectos relacionados con la formación de nuevos pastores y la recuperación de prácticas tradicionales vinculadas a la ganadería extensiva.
Lejos de plantearse como una conferencia al uso, el encuentro busca convertirse en una conversación abierta entre generaciones. La idea es que quienes conservan recuerdos de aquella forma de vida puedan compartirlos con los más jóvenes, intercambiar experiencias y debatir sobre el papel que todavía puede desempeñar el pastoreo en la conservación del territorio.
Porque detrás de cada rebaño, explican los organizadores, hay mucho más que ganado. Hay una forma de entender la montaña, de relacionarse con el paisaje y de construir comunidad que todavía tiene cosas que decir sobre el presente y el futuro de la Serra.



