Durante siglos, O Castelo de Valencia do Sil permaneció en silencio bajo la tierra. Ahora, cada piedra que aparece no solo habla del pasado: también quiere llamar la atención del presente de Valdeorras. ¿Qué hace un territorio con su memoria cuando empieza a recuperarla? ¿La guarda en informes científicos o la convierte en un lugar al que volver, mirar y entender?
Esa es, precisamente, la nueva etapa que abre el yacimiento de Vilamartín de Valdeorras con una campaña arqueológica que no se limita a continuar la excavación. Los trabajos permitirán seguir investigando la zona residencial del asentamiento, donde en intervenciones anteriores se documentaron nuevas estancias que confirman la entidad de O Castelo como un amplio complejo arqueológico. Pero el objetivo va más allá: hacerlo accesible, explicarlo y acercarlo a la sociedad.
La intervención está promovida por el Concello de Vilamartín de Valdeorras, con la colaboración de la asociación científica Sputnik Labrego, la Universidade de Santiago de Compostela, la Unidade de Arqueologia da Universidade do Minho y el proyecto COIDARQ. Con esta nueva campaña, el enclave refuerza su papel como referente arqueológico en el noroeste peninsular y también como escuela de arqueología.
El interés científico sigue siendo enorme. La zona habitacional ofrece información clave sobre la sociedad que vivió en Valdeorras durante el siglo V, en una etapa de transición hacia la Alta Edad Media. Sin embargo, la campaña quiere ahora dar un paso más: que ese conocimiento no quede encerrado en el ámbito académico, sino que pueda ser comprendido por quienes viven cerca del yacimiento o se acerquen a visitarlo.
«Desde el inicio de las actuaciones, además del valor científico que queríamos desarrollar a través del análisis de los materiales y de las estructuras documentadas en las distintas fases de ocupación, teníamos claro que era necesario poner en valor el yacimiento y gestionarlo como un recurso patrimonial de primer orden», señala Celtia Rodríguez González, investigadora de la USC y de la Universidade do Minho, y codirectora de las excavaciones.
También Carlos Tejerizo, profesor de la Universidad de Salamanca y director científico de la actuación, subraya esa intención divulgativa. «Nuestro objetivo es que quienes visiten O Castelo puedan entender mejor la importancia de este asentamiento y la vida de las personas que lo habitaron hace más de mil quinientos años», destaca. En esta campaña está previsto avanzar en la señalización del yacimiento y continuar con la labor de difusión del enclave.
O Castelo volverá a ser, además, un espacio de aprendizaje sobre el terreno. Estudiantes del máster en Arqueología de la USC y de la Universidade de Vigo participarán en los trabajos de campo a través de un convenio de prácticas. Allí podrán conocer cómo se organiza una excavación arqueológica real, bajo la supervisión de especialistas.
La dimensión social será otra de las claves de la campaña. El yacimiento abrirá durante los trabajos y prestará especial atención a los niños y niñas de Valdeorras, que volverán a formar parte de las actividades de divulgación. «Pensamos que deben conocer su patrimonio de primera mano», señala Rodríguez.
Las personas interesadas podrán acercarse a O Castelo mientras se desarrollan las excavaciones, en horario de campo, de 10.00 a 15.00 horas. La invitación no es solo a observar cómo se trabaja en un yacimiento, sino a descubrir cómo una parte de la historia de Valdeorras empieza a hacerse visible de nuevo.
Porque en Valencia do Sil no solo se buscan restos arqueológicos. Se está construyendo una forma de relación con el patrimonio: más cercana, más comprensible y más vinculada a quienes habitan el territorio.



