Nueve meses para dejar huella en Viana do Bolo

Nueve meses para dejar huella en Viana do Bolo
Las riadas, la OU-533, las fincas de los Coleman y la búsqueda de inversiones dibujan una agenda en la que muchas de las soluciones dependen también de otras administraciones
 

Nueve meses no son demasiado tiempo en política municipal, mucho menos cuando entre decidir una obra, financiarla, tramitarla y ejecutarla pueden transcurrir muchos más. Ese es, sin embargo, el margen con el que Graciela Diéguez (BNG) ha llegado a la Alcaldía de Viana do Bolo: desde su investidura el pasado 18 de agosto hasta las elecciones municipales de mayo, un periodo corto en el que tendrá que gestionar el día a día, afrontar las consecuencias todavía abiertas de las riadas de junio y tratar de dejar alguna huella reconocible de su paso por el gobierno.

La visita este viernes de la portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, ha permitido poner sobre la mesa algunas de las prioridades con las que los nacionalistas quieren afrontar esta etapa: continuar la humanización, avanzar en la negociación para que las fincas de los Coleman pasen a patrimonio público, dinamizar la actividad cultural y buscar una solución a la OU-533, una reivindicación que viene de lejos y que requiere la intervención de la Xunta. 

Una agenda que cambió en junio

Pero Viana llegó a este cambio de Alcaldía con una urgencia que hace unos meses no figuraba en ninguna hoja de ruta. Las riadas de junio dejaron graves daños en núcleos como A Bouza, Pradocabalos, Pixeiros y O Castro y convirtieron la recuperación y la prevención de nuevos episodios en una de las tareas inmediatas del gobierno municipal.

Pontón y Diéguez visitaron este viernes A Bouza, donde la líder del BNG reclamó una restauración hidrológico-forestal de los montes que reduzca el riesgo de nuevas riadas y más recursos para los afectados, además de insistir en la declaración de zona catastrófica para facilitar ayudas extraordinarias.

Ese frente ha dejado ya el primer roce institucional de la nueva etapa. Después de las críticas de Diéguez por la respuesta de las administraciones, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, José Antonio Quiroga, las atribuyó a un «escenario preelectoral» y reivindicó el trabajo realizado desde el día posterior a las inundaciones. La CHMS mantiene actuaciones en los cuatro núcleos y tiene contratado, entre otros trabajos, el proyecto para canalizar 160 metros del rego da Canela en A Bouza. 

Parte del mandato se juega fuera del Concello

Las primeras semanas de Diéguez permiten entrever otra de las claves de estos nueve meses: una parte importante de lo que pueda conseguir no depende únicamente del Concello. La nueva alcaldesa ha abierto ya contactos con Xunta, Diputación y Confederación en busca de actuaciones y financiación.

Con el presidente de la Diputación, Luis Menor, abordó la reparación de los viales provinciales afectados por las riadas y solicitó colaboración para mejorar carreteras municipales. La institución provincial cifra en cerca de dos millones de euros sus aportaciones a Viana durante este mandato, entre ellas los casi 400.000 destinados al nuevo campo de fútbol. 

La reunión con el delegado de la Xunta, Manuel Pardo, fue mucho menos concreta públicamente: ambas partes repasaron proyectos y necesidades dependientes de la administración autonómica, sin detallar demandas ni compromisos.

Y esa dependencia de otras administraciones afecta también a algunos de los asuntos que el BNG coloca ahora entre sus prioridades. La mejora de la seguridad de la OU-533 corresponde a la Xunta; la recuperación tras las riadas reparte competencias; y otros proyectos necesitarán financiación que difícilmente podrá asumir en solitario un municipio como Viana.

Ana Pontón asegura que Diéguez tiene «experiencia», conocimiento del Concello e ideas para darle un nuevo impulso. El calendario será bastante menos generoso que las intenciones. El BNG ha recuperado seis años después una Alcaldía que ya conoce; esta vez dispone de nueve meses para demostrar cuánto puede cambiar antes de volver a someterse al juicio de las urnas.