Veira Sil, un balcón al río en pleno corazón de O Barco
🏪 Nombre del establecimiento: Veira Sil.
📅 Año de fundación: La gestión actual comenzó hace aproximadamente cinco años.
📍 Dirección: Plaza Mayor de O Barco de Valdeorras.
🙋 Quién te atiende: Susana y Julio.
⏰ Horario: De miércoles a domingo, de 11:00 a 15:00 horas. Por las tardes, el horario varía según la época del año y la afluencia; en verano abren alrededor de las 18:30 horas. Disponen de licencia hasta las 2:30 horas. Cierran los lunes durante todo el día y los martes por la mañana.
🧾 Sector: Hostelería. Bar-cafetería.
🛍️ Qué ofrece: Cafetería, copas y una propuesta hostelera pensada para disfrutar del entorno de la Plaza Mayor y el río. Entre sus especialidades destacan los mojitos.
🧑🤝🧑 Para quién: Para todos los públicos, desde gente joven hasta familias con niños y clientes de más edad.
🧬 ADN: Una ubicación privilegiada, trato cercano y una forma de entender la hostelería que busca que el cliente se sienta cómodo y quiera volver.
🗣️ Hablamos: Veira Sil ocupa uno de esos rincones de O Barco en los que el entorno forma parte inseparable del negocio. Situado en plena Plaza Mayor, con vistas al río, Susana lo define como «un balcón en el río» y no duda de que la ubicación es uno de sus mayores privilegios.
Julio asumió la gestión hace aproximadamente cinco años y Susana se incorporó algo después. Ninguno procedía del mundo de la hostelería. Llegaron desde sectores completamente distintos y casi por esas vueltas que da la vida: «La vida te pone en situaciones con las que nunca contabas», resume ella. Julio se embarcó primero y Susana, como dice entre risas, «se subió al barco» un poco después.
El balance es positivo. La hostelería exige jornadas largas y muchas renuncias, especialmente porque buena parte del trabajo se concentra precisamente en los momentos en los que los demás disfrutan. Susana no intenta edulcorarlo: «Es un trabajo muy exigente». Pero también tiene claro que para mantenerse detrás de una barra tantas horas hace falta algo más que disciplina. «Esto te tiene que gustar», insiste. Y cuando gusta, asegura, los clientes lo perciben.
El público de Veira Sil es muy variado. Aunque existe una franja de edad especialmente habitual, por sus mesas pasan jóvenes, adultos y familias con niños que encuentran en la Plaza Mayor un espacio tranquilo en el que los pequeños pueden jugar mientras los mayores disfrutan de la terraza. Para Susana, esa combinación entre localización, tranquilidad, calidad y trato constituye buena parte del atractivo del establecimiento, aunque reconoce que quizá esa pregunta deberían responderla mejor quienes acuden habitualmente.
Después de cinco años, las anécdotas también se acumulan. Pero ahí Susana pone rápidamente el límite: «Lo que pasa en el Veira Sil se queda en el Veira Sil». Una especie de pacto tácito que resume también el ambiente de un local por el que pasan muchas horas, conversaciones y noches.
El verano supone uno de los momentos de mayor actividad. Agosto es especialmente intenso para la hostelería de la zona y las fiestas del Cristo marcan uno de los puntos fuertes del calendario. Precisamente después de las fiestas es cuando Veira Sil suele cerrar unos días por vacaciones, coincidiendo este año con el inicio previsto de las obras de la Plaza Mayor.
Susana mira esa intervención con optimismo. Confía en que la plaza quede todavía más atractiva y que las obras no se prolonguen excesivamente. Para un establecimiento cuya identidad está tan ligada al entorno, cualquier mejora del espacio público repercute directamente en la experiencia de quienes se sientan en su terraza.
También hay ideas para introducir novedades, aunque todavía prefieren no desvelarlas. Por ahora, mantienen una oferta que ha encontrado algunos de sus pequeños emblemas. Entre ellos están los mojitos, especialmente agradecidos en los días de calor y que, según Susana, «salen bastante bien» y gustan mucho a los clientes.
Cinco años después de entrar en un sector que ninguno de los dos conocía profesionalmente, Susana y Julio quieren seguir. Lo hacen desde una premisa sencilla: disfrutar de la hostelería pese a su dureza y aprovechar uno de los escenarios más reconocibles del casco urbano de O Barco