sábado. 22.08.2026

Fran Bendollo vuelve a O Barco con un arte nacido para perdurar

El artista, que pasó su adolescencia en la villa y lleva cuatro décadas afincado en Madrid, inaugura en el Casino una exposición en la que transforma su experiencia en el mundo de la publicidad en una mirada libre y crítica sobre la sociedad de consumo
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Volver a O Barco para exponer tiene para Fran Bendollo un significado que va mucho más allá de colgar sus obras en una sala. Es regresar al lugar en el que pasó su adolescencia, reencontrarse con aquellos amigos que lo acogieron cuando llegó con 12 años y, al mismo tiempo, aportar su particular granito de arena a la oferta cultural de una villa con la que continúa manteniendo un fuerte vínculo.

Con esa mezcla de arte, memoria y reencuentro abrió sus puertas en la Sociedad Casino de O Barco la exposición de Fran Bendollo, nombre artístico de un creador vinculado familiarmente a Bendollo, en Quiroga, y afincado desde hace alrededor de cuatro décadas en Madrid.

«Me hace mucha ilusión hacer esto para mis amigos de la infancia, que vengan», reconocía poco antes de la inauguración. Y añadía otro de los motivos que le llevaron a traer sus obras: «Un poco de cultura para el pueblo tampoco viene mal».

La muestra podrá visitarse en la sala de exposiciones del Casino, a orillas del Sil, hasta las fiestas del Cristo.

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Con su padre Manuel Gómez

Del mundo digital a crear algo que permanezca

Detrás de las obras hay también una curiosa relación entre la profesión de Bendollo y su necesidad de crear. Durante años ha desarrollado su trayectoria como diseñador gráfico en el ámbito de la publicidad, un universo marcado precisamente por lo efímero.

Hace aproximadamente dos décadas comenzó a buscar algo diferente. «En el mundo digital todo lo que hacía duraba una semana como mucho, la publicidad y demás. Quería hacer algo más permanente», explica.

De ahí surgió la necesidad de apartarse del ordenador y regresar al trabajo manual, a una creación física capaz de permanecer. Lo que empezó casi como una vía de escape terminó convirtiéndose en una faceta artística que él continúa definiendo con sencillez: «Es un hobby más que nada, pero me gusta».

Su exposición recoge precisamente parte de ese bagaje. El universo de las marcas, el diseño, la publicidad y la sociedad de consumo aparecen reinterpretados desde una perspectiva completamente diferente a la que durante años formó parte de su trabajo profesional.

Pero Bendollo no quiere imponer al espectador una lectura determinada. La interpretación queda abierta. «Cada uno sabe. Tampoco busco una cosa concreta. Es diversión. Quiero hacer lo que me gusta y, si me gusta, lo expongo», señalaba antes de abrir las puertas de la muestra.

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Fran Bendollo, Manuel Arias, presentador  del acto; y Pablo Dobao, presidente del Casino

Una mirada crítica desde dentro de la publicidad

Fue Manuel Arias, encargado de presentar al artista, quien puso palabras a buena parte del trasfondo de la exposición. Definió el trabajo de Bendollo como un arte muy personal y crítico con los estándares actuales, construido desde la experiencia de alguien que conoce desde dentro el mundo publicitario pero que, en esta ocasión, se libera de campañas, encargos y eslóganes.

Las obras combinan dibujo, pintura y procesos digitales, construyendo una mirada introspectiva sobre el consumo y sobre algunos de los símbolos que forman parte de la sociedad contemporánea.

Arias destacó precisamente esa libertad creativa como una de las claves de la muestra: una obra autodidacta que no busca convencer al visitante, sino provocar una reacción, una emoción o una reflexión personal.

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En la exposición, amigos de la adolescencia

O Barco, el lugar de la adolescencia

La elección de O Barco tampoco es casual. Fran Bendollo llegó a la villa cuando tenía 12 años. Sus padres procedían de Bendollo, en Quiroga, y fue en O Barco donde transcurrió una etapa fundamental de su vida antes de marcharse, alrededor de los 20 años, a Madrid. Por eso esta exposición tiene algo de regreso. «Son amigos de mi adolescencia. Fue gente maja, porque no es fácil llegar de fuera y que te acojan», recordaba.

Ahora, muchos años después, aquellas amistades podrán volver a encontrarse alrededor de sus cuadros. Para el artista, la exposición se convierte así también en una especie de tributo a aquella época y una excusa para volver a reunirse.

El Casino abre sus puertas a la cultura

El presidente de la Sociedad Casino, Pablo Dobao, mostró también su satisfacción por incorporar esta propuesta a la programación de la entidad y reiteró la voluntad de la sociedad de continuar respaldando iniciativas culturales.

El propio Bendollo agradeció especialmente esa disposición. Recordó que Dobao apoyó la propuesta «desde el minuto uno», incluso antes de conocer las obras que finalmente ocuparían la sala.

También tuvo palabras de agradecimiento para los patrocinadores que hicieron posible preparar y enmarcar las piezas, entre los que el artista anunció que sorteará una de sus obras como gesto de agradecimiento.

Y fiel al tono desenfadado que mantuvo durante toda la presentación, Fran Bendollo terminó arrancando las sonrisas de los asistentes con una alternativa para quien no termine de encontrar el significado a sus cuadros: si el arte no convence, bromeó, «tenemos radiadores, que para el invierno vienen muy bien».

Una forma muy suya de cerrar una inauguración que, detrás del humor, tiene bastante de regreso a casa: crear algo que permanezca y compartirlo precisamente con quienes formaron parte de sus primeros años en O Barco.

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