Tintorería Walkyria, el oficio de devolver la vida a una prenda
🏪 Nombre del establecimiento: Tintorería Walkyria
📅 Año de fundación: 1979
📍 Dirección: Avenida Eulogio Fernández, 7. O Barco de Valdeorras.
🙋 Quién te atiende: Ana
⏰ Horario: De lunes a viernes, de 10:00 a 13:30 y de 17:00 a 20:00 horas.
🧾 Sector: Tintorería y lavandería.
🛍️ Qué ofrece: Limpieza en seco de prendas, lavandería, edredones, mantas, alfombras, limpieza de sofás y colchones a domicilio.
🧑🤝🧑 Para quién: Para cualquier persona que quiera cuidar y prolongar la vida de sus prendas y textiles del hogar.
🧬 ADN: Especialistas en devolver a cada prenda su mejor aspecto, con un trabajo artesanal donde la experiencia pesa tanto como la técnica.
💭 Hablamos: Pocas profesiones permiten observar la evolución de una sociedad a través de la ropa. Ana asegura que, después de tantos años manipulando vestidos, trajes y abrigos, basta con que una prenda cruce el mostrador para saber la calidad del tejido, cómo reaccionará durante el lavado o incluso el cuidado que exigirá.
Y esa experiencia le ha permitido comprobar cómo ha cambiado el sector. «Antes un traje era una inversión y se limpiaba una y otra vez. Hoy mucha gente hace números porque la tintorería puede costar casi lo mismo que la propia prenda», explica. No es que su trabajo valga menos, sostiene, sino que la ropa se ha abaratado y, en muchos casos, también su calidad.
Esa transformación obligó a reinventar el negocio. Además de la limpieza tradicional, Walkyria incorporó servicios como la limpieza de sofás y colchones a domicilio, una demanda que creció especialmente tras la pandemia y que hoy forma parte habitual de su actividad.
La experiencia también deja historias curiosas. Una de las que recuerda con más humor ocurrió cuando un cliente olvidó una importante cantidad de dinero en el bolsillo de una cazadora. Lo llamó convencida de que estaría buscándolo. «Me dijo que era imposible. Hasta que le dije que estaba dentro de la cazadora», recuerda entre risas.
Otras situaciones son menos amables. Con frecuencia tiene que explicar que algunos problemas no dependen del lavado, sino de la escasa calidad de determinadas prendas o de etiquetas de composición que no siempre reflejan correctamente los tratamientos que admite un tejido. De hecho, reconoce que en una ocasión llegó a pedir a una clienta que presentara una reclamación en Consumo para que fuera el fabricante quien respondiera por un vestido mal etiquetado.
También forma parte del día a día otro fenómeno mucho más cotidiano: las prendas que nunca regresan a casa. Cada año quedan edredones, alfombras o chaquetas olvidadas en la tintorería. Tras intentar localizar a sus propietarios, acaba entregándolas a Cáritas para que puedan tener una segunda vida.
La aparición de las lavanderías autoservicio tampoco ha cambiado su forma de entender el oficio. Considera que ambas opciones responden a necesidades diferentes y reconoce que muchos clientes, después de probarlas, han regresado. «Me dicen que el edredón aquí huele distinto», comenta con una sonrisa.
A pesar del incremento de los costes de la electricidad y el agua, imprescindibles para un negocio como este, y de admitir que hoy no recomendaría a un joven emprender en el sector por la dificultad para repercutir esos costes en el precio final, no cambiaría la decisión que tomó cuando asumió la tintorería. «Me encanta sacar una mancha y entregar un vestido perfecto», resume.
Porque quitar una mancha puede aprenderse. Saber hasta dónde puede llegar una prenda sin dañarla solo lo concede la experiencia. Y esa, después de más de cuatro décadas de historia de Tintorería Walkyria, sigue siendo su principal herramienta de trabajo.