El calendario aprieta… y el comercio local pisa el acelerador. El Centro Comercial Aberto (CCA) de O Barco encara una de sus semanas más intensas con una cita marcada en rojo: la pasarela de moda de este sábado 25 de abril, un evento que vuelve a convertir las calles —o el pabellón viejo, si el tiempo se tuerce— en escaparate vivo del tejido comercial de la villa.
Después de un 2025 condicionado por la lluvia —con hasta tres aplazamientos que acabaron llevando el desfile a septiembre—, este año el objetivo es claro: celebrar la pasarela en su fecha. «Los aplazamientos siempre acarrean gastos e incomodidades», explica el presidente del CCA, Jacobo Arias, quien reconoce que cambiar el desfile a otra estación del año afecta incluso a las colecciones de temprada disponibles en las tiendas.
La previsión meteorológica vuelve a ser protagonista, pero con margen de maniobra. La organización esperará hasta mediados de semana para tomar una decisión definitiva. Si llueve, el evento se trasladará al pabellón; si no, se mantendrá al aire libre, donde la afluencia y el impacto visual son mayores.
Más tiendas, más implicación
La pasarela llega con una participación consolidada. Prácticamente todos los comercios repetirán presencia —solo uno se ha caído por motivos personales— y, a diferencia del año pasado, no ha habido bajas derivadas de cambios de fecha. Incluso hay negocios que ya han mostrado interés en sumarse en futuras ediciones.
Detrás del evento hay una idea que el CCA defiende con firmeza: son las propias tiendas las que marcan el rumbo. «Nosotros organizamos, pero se hace tal y como los comercios deciden», subraya Arias.
Uno de los elementos que diferencian este desfile es quién lo protagoniza. Lejos de modelos profesionales, la pasarela apuesta por la gente del pueblo: clientes habituales que, día a día, sostienen los negocios. «La gente de aquí es la que hace que el comercio sobreviva», resume Arias, poniendo en valor una filosofía que convierte el evento en algo más que un desfile: una celebración de la comunidad.
Para facilitar la participación, este año el CCA abrió un proceso de captación de modelos, apoyando especialmente a los comercios con más dificultades para encontrarlos. El objetivo: ampliar el número de participantes y evitar problemas logísticos entre desfiles.
La moda será el eje, pero no el único atractivo. La presentadora Noelia Rey pondrá voz a la jornada, en una apuesta por dar mayor visibilidad al evento. Además, el público encontrará novedades pensadas para dinamizar la cita: Actuación del mago Joshua Kenneth – recomendación llegada desde el Festival Entre Covas del verano pasado –entre el desfile infantil y el adulto y sorteos y premios escondidos dentro de globos, entre ellos 500 euros, una cesta de productos donados por los comercios y vales de compra.
Sin respiro: Mayos y Día de la Madre
La pasarela no será más que el comienzo. El 1 de mayo, el CCA volverá a colaborar con el Concello en la celebración de los Maios, una cita tradicional que reunirá a escolares, artesanos y público en torno a la música, las coplas y los premios.
Habrá puestos desde la Plaza del Príncipe hasta la zona del Ayuntamiento, además de un pulpeiro y una mayor presencia de artesanos que en ediciones anteriores. Como en el resto de actividades, el tiempo volverá a ser determinante.
Y apenas unos días después llegará la campaña del Día de la Madre, con un cambio relevante: los premios se recogerán directamente en las tiendas. Una medida que busca reforzar el vínculo entre cliente y comercio, surgida de una propuesta interna de los socios.
Arias dejó claro que toda la actividad del CCA se basa en la adaptación constante. Las campañas clásicas se mantienen, pero evolucionan a partir de las sugerencias de los propios comerciantes. Porque, en O Barco, la pasarela no es solo un evento. Es la demostración de que el comercio local sigue buscando fórmulas para reinventarse… incluso cuando el tiempo amenaza con aguar la fiesta.



