jueves. 12.03.2026

Karate desde Valdeorras para competir con los mejores

Nicolás Rodríguez, responsable del Club Riverstone y seleccionador gallego, habla del sacrificio, el esfuerzo y el camino para llegar a la élite

somoscomarca_240417_obarco_riverstone_karate142

Detrás de cada medalla, cada combate y cada campeonato hay horas de entrenamiento, viajes interminables y mucho sacrificio. Lo sabe bien Nicolás Rodríguez, responsable del Club Riverstone, seleccionador gallego y entrenador, una figura clave en el desarrollo del karate en Valdeorras.

Acaba de regresar de Ciudad Real, donde uno de sus deportistas compitió en la Liga Nacional Junior, una de las pruebas más exigentes del calendario. Una experiencia que, más allá de los resultados, sirve para medir el nivel real de los karatecas y preparar el camino hacia competiciones mayores.

Pero el karate de competición es mucho más que subir a un tatami. Es una cadena de esfuerzo donde intervienen deportistas, entrenadores y familias. Y donde el sacrificio se convierte en parte del día a día.

Competir con los mejores

La última parada del club fue la Liga Nacional Junior de Ciudad Real, a la que acudió el joven Brian Rodríguez. El resultado estuvo condicionado por los cruces, algo habitual en competiciones de este nivel.

Como explica Nicolás Rodríguez, «en esta vida también hay que tener suerte, hay que tener suerte en los cruces». En esta ocasión el sorteo emparejó al deportista con uno de los rivales más fuertes del campeonato. «A priori le tocó el que quedó segundo en la Youth League, que es como un campeonato de Europa. Cuando te toca un primer espada sabes que lo normal es que llegue a la final y te permita repescar», señala.

Sin embargo, la competición no siempre sigue el guion esperado. «Tuvimos la mala suerte de que el rival se desequilibró en la siguiente ronda y quedó fuera. Y ahí ya no pudimos repescar. Todo nuestro gozo quedó en un pozo», resume.

El viaje, además, fue maratoniano: dieciséis horas de carretera entre ida y vuelta, algo habitual para quienes compiten desde Galicia.

Un deporte cada vez más exigente

Para Rodríguez, participar en una Liga Nacional supone medirse con los mejores karatecas del país. De hecho, en muchos casos el nivel incluso supera al de un Campeonato de España.

«Una Liga Nacional es algo más que un Campeonato de España. Allí hay cupos por comunidades, pero en las ligas los clubes pueden llevar a más competidores. Hay chavales que quedan cuartos o quintos en Madrid o Valencia y tienen nivel de sobra para un nacional», explica.

Eso convierte estas competiciones en un auténtico escaparate del karate español. «Muchas veces ya no es solo el medallero del Campeonato de España. En las ligas va gente muy preparada y desde las Olimpiadas el karate se ha profesionalizado muchísimo, incluso en edades muy tempranas», asegura.

El sacrificio detrás del tatami

Competir al más alto nivel exige mucho más que entrenar. Supone un esfuerzo económico, personal y familiar que no siempre se ve desde fuera. «Ir a una Liga Nacional implica pagar inscripción, viaje, hotel… y no puedes hacer ocho horas de carretera y ponerte a competir sin descansar. Es un gasto importante, sobre todo para los padres», explica Rodríguez.

A ese esfuerzo se suma el compromiso de los propios deportistas, que deben renunciar a parte de su tiempo libre. «Entrenar karate está muy bien y lo pasamos bien, pero cuando quieres una medalla tienes que hacer un trabajo específico y sacrificar otras cosas. El juego es muy importante para un niño, pero si juegas no puedes entrenar», afirma.

El precio de estar arriba

El karate de alto nivel exige cada vez más preparación. Entrenamientos diarios, preparación física, apoyo psicológico o planificación nutricional forman parte del camino hacia la élite.

Rodríguez pone como ejemplo el caso de la karateca gallega UXía Fulgueiras, una de las grandes promesas del panorama nacional. «Cuando no entrena en Lugo baja a Madrid para entrenar con el seleccionador nacional. Eso es un gasto económico y también psicológico. Pero el que quiere estar arriba tiene que hacer eso», señala.

El día a día de un entrenador

Para el propio Nicolás Rodríguez el karate también es un compromiso constante. Entrena, enseña y sigue compitiendo contra el reloj cada día. «Yo ahora vengo de entrenar. Si te dejas, te vas al pozo. Tienes que seguir entrenando y dando el cien por cien cada día», afirma.

Las jornadas son largas. «Hay veces que llego a casa a las once y media de la noche. Cenas y a dormir, porque al día siguiente toca empezar otra vez», explica.

Pero reconoce que la situación es aún más complicada para los jóvenes deportistas que compaginan entrenamiento con estudios. «Ellos también tienen exámenes, estudios y otras obligaciones. Tienen que priorizar y decidir cuánto tiempo pueden dedicar a entrenar», apunta.

El próximo reto: el Campeonato Gallego

El siguiente desafío para el club llegará pronto con el Campeonato Gallego en Santiago, donde competirán cinco deportistas.

En categoría infantil participarán Eric Rodríguez Carballo y Laia Yañez, mientras que en categoría juvenil lo harán Raúl Pérez Panizo, Diego Puey y Daniela Rodríguez Fernández.

Las expectativas son buenas, aunque Rodríguez prefiere mantener los pies en el suelo. «Posibilidades tienen todos. Yo espero que podamos traer dos o tres medallas, pero también nos podemos quedar sin ninguna», reconoce.

Porque en el deporte, insiste, influyen muchos factores. «Para competir tienen que darse muchas circunstancias: que el niño quiera competir, que los padres puedan llevarlo y que el entrenador pueda dedicarle más tiempo. Como falle un eslabón, todo se rompe», concluye.

Un deporte que forma personas

Más allá de los resultados, Nicolás Rodríguez defiende el valor educativo del deporte en la infancia.«El deporte es muy sacrificado, pero te da niños sanos, con cabeza y con disciplina. Eso es lo importante», asegura.

Desde Valdeorras, y con mucho esfuerzo detrás, el karate sigue creciendo y demostrando que incluso desde los rincones más pequeños se puede competir con los mejores.

Karate desde Valdeorras para competir con los mejores