Irene Villa descubre Valdeorras entre vinos y viñedos: «En cuanto pueda, vuelvo»

Irene Villa descubre Valdeorras entre vinos y viñedos: «En cuanto pueda, vuelvo»
La periodista y escritora visitó por primera vez la comarca de la mano de Mujeres que Catan, recorrió algunos de sus viñedos y disfrutó de la gastronomía valdeorresa en A Ponte Vella, en Sobradelo

Irene Villa tenía este sábado la posibilidad de viajar a Soria para ver a su marido, pero un plan de última hora terminó trayéndola por primera vez a Valdeorras. La invitación llegó de unas amigas de la asociación Mujeres que Catan y la decisión, según relataba ella misma con una sonrisa, fue sencilla: «Pensé: qué mejor que un vinito con amigas en Valdeorras»

La periodista y escritora se sumó así a Entre Viñas, una de las propuestas de la Ruta do Viño de Valdeorras, que le permitió acercarse por primera vez no solo a los vinos de la comarca, sino también al territorio del que nacen. «Hemos probado los vinos, hemos visto las cepas, hemos visto los viñedos… Ha sido un día muy completo y muy bonito», resumía al término de la experiencia. 

El descubrimiento tuvo también parada en la mesa. La jornada incluyó un almuerzo maridado en A Ponte Vella, en Sobradelo (Carballeda de Valdeorras), donde vino y gastronomía completaron una experiencia que llevó a los participantes de las cepas a la copa y de ahí a los sabores de la comarca.

Villa no llegaba, sin embargo, completamente ajena a los vinos valdeorreses. En Madrid había coincidido con Jorge Mazaira, director técnico de la D.O. Valdeorras en la presentación del corto de Rodrigo Marini Dopamina Zero, y había tenido entonces ocasión de probarlos. Esta vez pudo conocer de cerca el trabajo que los precede y fue precisamente eso lo que destacó: «El trabajo de toda la gente en torno al vino me parece un trabajo admirable, encomiable».

El recorrido por los viñedos tampoco resulta siempre sencillo. Villa había llevado una silla de ruedas por si tenía que caminar demasiado y la utilizó en algunos puntos, mientras que hizo otros tramos a pie. Ella misma le restó cualquier excepcionalidad: «Al final te adaptas a todo y no queda otra que adaptarte y disfrutar». 

No era su primer contacto con los paisajes vitícolas gallegos. Ya había conocido otras bodegas de otras Denominaciones de Origuen y recordaba también una experiencia en terrenos de viticultura heroica. Galicia, aseguraba, continúa sorprendiéndola «por todo: gastronomía, por los vinos, por los viñedos, por la gente». Y añadía ahora otra ventaja para regresar: «Y ahora con el tren, maravilla».

Porque, si algo dejó claro en su primera visita a Valdeorras, es que no pretende que sea la última. Su agenda, reconocía, no siempre se lo pone fácil, con tres hijos y su marido en Soria, pero ante la posibilidad de regresar a otras propuestas de la Ruta do Viño no dudó: «En cuanto pueda, vuelvo». Y la próxima visita podría ser en familia: le gustaría regresar con su madre, «una fiel admiradora de todos los vinos»