Un cadáver ocupa el centro de la historia, pero lo que realmente mantiene viva la función son los equívocos, los personajes improbables y una sucesión de situaciones disparatadas que desafían cualquier lógica. Con esos ingredientes llegará al Teatro Lauro Olmo «García, un cadáver informal», la nueva producción de Gargallada Teatro, el grupo aficionado de O Barco que suma ya dieciocho montajes desde su creación.

La obra, que se estrenará los días 5 y 6 de junio, nace de una adaptación realizada por la propia compañía a partir de «El cadáver del señor García», de Enrique Jardiel Poncela. El objetivo no era reproducir el texto original de forma literal, sino conservar el ingenio verbal y el espíritu transgresor de uno de los grandes renovadores del humor español mientras se construía una propuesta capaz de sorprender al público actual.
«Buscamos manter o seu espírito e os seus xogos de palabras, pero darlle unha volta ao texto para sorprender ao público», explica Manuel Caramés, director de la compañía.
Detrás de la representación se esconden muchos más meses de trabajo de los que el espectador imagina. Los ensayos comenzaron en octubre y avanzaron a un ritmo pausado, condicionado por la realidad de cualquier agrupación aficionada. «Ensaiamos só dúas horas á semana», señala Caramés. Aun así, el grupo decidió adelantar el estreno previsto inicialmente para otoño al comprobar que la obra estaba lista para encontrarse con el público.

Para Gargallada Teatro, el estreno supone un nuevo capítulo en una trayectoria iniciada en 2009 y que ha convertido a la agrupación en una de las referencias culturales de la comarca. Actualmente reúne a trece o catorce integrantes procedentes de distintos puntos de Valdeorras, una cifra que su director considera especialmente positiva en un momento en el que muchas asociaciones culturales encuentran dificultades para incorporar nuevos participantes.
El teatro, asegura, tiene una extraña capacidad de atrapar a quien se acerca a él por primera vez. «Unha vez que tes a oportunidade de presentarte enriba dun escenario, son poucos os que se botan fóra», comenta.
Entre quienes siguen dejándose atrapar por esa pasión está el propio Manuel Caramés. Tras jubilarse en octubre de 2024 después de 26 años como pediatra en O Barco, dispone ahora de más tiempo para una afición que le acompañó durante buena parte de su vida y que había estado a punto de comenzar mucho antes, durante sus años universitarios.
Lejos de ver medicina y teatro como mundos opuestos, encuentra entre ambos una conexión evidente. «A base da medicina debería ser o humanismo, e o teatro é, en esencia, o humanismo», reflexiona.
Con esa filosofía, Gargallada vuelve a subir a escena con una propuesta que busca provocar la risa, pero también reivindicar algo cada vez más valioso: el placer de reunirse para escuchar una historia contada en directo.



