O Barco ya está de fiesta. Bastó esperar a que cayese la noche de este viernes para que las calles cambiasen de aspecto y miles de puntos de luz anunciasen que las Festas do Cristo ya están aquí. El encendido de la iluminación festiva acompañó una primera jornada que tuvo en el pregón del pediatra Ricardo Marini otro de sus grandes momentos, con una Praza Maior llena para escuchar sus palabras.
Por delante quedan seis días en los que la música, el deporte, la tradición y los actos religiosos marcarán la agenda de los barquenses hasta el martes 15 de septiembre, pero la primera noche permitió descubrir también uno de los elementos que cada año contribuyen a transformar la villa durante sus días grandes: sus luces.

Y este año basta con recorrer O Barco para comprobar que detrás de los motivos elegidos hay referencias fácilmente reconocibles. El Camino de Invierno, el agua y, sobre todo, la música se cuelan en una iluminación que no se limita a colocar arcos de colores sobre las calles, sino que busca contar también algo de la localidad que celebra.
Conchas de vieiras y Cruces de Santiago adornan la Praza Maior
Uno de los guiños más especiales aparece precisamente en el casco antiguo. La concha de vieira y la Cruz de Santiago protagonizan algunos de los motivos instalados en el entorno de la Praza Maior, recordando que por este punto de O Barco discurre el Camino de Invierno.

La elección tiene además sentido sobre el propio trazado urbano. Al llegar a la zona de San Roque, el Camino se desdobla, permitiendo continuar por dos recorridos que vuelven a encontrarse posteriormente. Uno de ellos atraviesa el corazón del casco vello y pasa por el fondo de la Praza Maior.
Así, mientras vecinos y visitantes se reunían este viernes para escuchar el pregón, sobre sus cabezas aparecía también esa referencia a los peregrinos que atraviesan O Barco camino de Santiago.
El agua convertida en luz
Hay que continuar paseando para descubrir otra de las líneas de la decoración de este año. En varias calles transversales aparecen motivos luminosos en blanco y dorado con formas que recuerdan a fuentes y juegos de agua.

Es fácil encontrar en ellos una evocación de elementos tan reconocibles para los barquenses como la fuente del Malecón o la de la Praza do Príncipe. Chorros de luz que ascienden y caen a ambos lados de la calle y que, durante estos días, trasladan el agua al cielo de O Barco.
Pero si hay un recorrido que concentra buena parte del espectáculo es el que atraviesa longitudinalmente el centro de la villa.
Cantareiras, gaiteiros y panderetas sobre la calle que atraviesa o barco de este a oeste
Manuel Quiroga, Marcelino Suárez y Conde de Fenosa forman estos días un largo corredor festivo en el que la iluminación parece tener su propia banda sonora.
Cantareiras, gaiteiros y grandes panderetas aparecen suspendidos sobre la calzada. Son figuras profundamente vinculadas a la música tradicional gallega que, vistas una detrás de otra, parecen marcar el ritmo del paseo.

A ellas se suman bolas de colores, notas musicales y otros elementos decorativos que rompen la uniformidad y hacen que cada tramo tenga un aspecto diferente. Una combinación especialmente vistosa durante la noche, cuando toda la iluminación está encendida y las calles adquieren ese ambiente que en O Barco significa inequívocamente que ha llegado el Cristo.

Y hay una particularidad que permite que parte de ese efecto sobreviva incluso cuando sale el sol. Los materiales utilizados en algunos de los motivos, con elementos de metacrilato y superficies reflectantes, siguen recogiendo la luz durante el día. De este modo, aunque los LED estén apagados, las figuras mantienen color y brillo y continúan siendo visibles sobre las calles.

Las luces que anuncian seis días de fiesta
El encendido fue únicamente el principio. Desde este viernes y hasta el martes, O Barco vivirá jornadas en las que prácticamente cada rincón tendrá su propio ritmo: conciertos y verbenas, charangas, actividades deportivas, encuentros de pandillas, tradición y los actos religiosos alrededor del Nazareno.
Junto al encendido de la iluminación, el otro gran protagonista de este viernes fue el doctor Ricardo Marini, encargado de pronunciar el pregón de las Festas do Cristo. En sus palabras dejó un agradecimiento eterno al pueblo que un día lo acogió a él y a su familia, pero también quiso reconocer a todas esas personas llegadas de otros lugares a las que O Barco ha abierto sus puertas. Hubo, además, un recuerdo especialmente emotivo para sus antepasados, vinculados a esta tierra mucho antes de que él hiciese de ella también su hogar.
El lunes 14, día grande, llegará uno de los momentos más esperados con la procesión y los actos religiosos y, ya por la noche, con los fuegos artificiales de Pirotecnia Penide, que este año se adelantan a las 23.00 horas.
El martes 15, con el Día do Neno e da Nena, llegará el epílogo de unas fiestas que este viernes comenzaron precisamente de la forma más visible posible.
Porque durante el resto del año las calles Manuel Quiroga, Marcelino Suárez o Conde de Fenosa sirven para ir al trabajo, hacer compras o cruzar O Barco de un lado a otro. Estos días, sobre esas mismas calles, hay cantareiras, gaiteiros, panderetas, notas musicales y grandes bolas de colores.
Y en la Praza Maior, una concha recuerda a quien levante la vista que por allí también pasa un Camino.O Barco encendió las luces. Ya es Cristo.


