viernes. 11.09.2026

O Cristo se cuenta desde dentro antes de que O Barco salga a la calle

Aurentino Alonso, Margarida Pizcueta, Ricardo Marini y Marisú Miranda compartieron el especial de «Más de Uno Valdeorras», una conversación sobre la organización de las fiestas, su evolución, la convivencia entre tradición y vanguardia y la capacidad de O Barco para convertir en propios a quienes llegan de fuera
 

A pocas horas de que comenzaran las Festas do Cristo  el especial de «Más de Uno Valdeorras» reunió este viernes en los estudios de Onda Cero Valdeorras al alcalde de O Barco, Aurentino Alonso; la concelleira de Cultura, Margarida Pizcueta; el pregonero de este año, el pediatra Ricardo Marini, y la artista Marisú Miranda, autora del cartel de las fiestas y de la exposición «Xente de Valdeorras», inaugurada el jueves.

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Ana Domingo, Aurentino Alonso, Margarida Pizcueta, Ricardo Marini, Marisú Miranda

La conversación comenzó inevitablemente por la actualidad. La negativa de la Confederación Hidrográfica do Miño-Sil a autorizar la Festa das Pandillas en la playa fluvial había obligado al Concello a buscar una alternativa a contrarreloj. Alonso explicó que habló con el presidente de la Confederación, el comisario de Aguas y el técnico que emitió el informe y señaló que la especial sensibilidad existente en torno a las actividades junto a los ríos, después de episodios recientes como la riada de Manzanedo de Valdueza, estuvo también entre las razones trasladadas por el organismo. La celebración mantiene horario y condiciones, pero cambia el Malecón por el Jardín Botánico.

El traslado, sin embargo, no cogió completamente desprevenida a la organización. Pizcueta reconoció que, después de lo ocurrido con la Feira de Produtos Tradicionais do Eixo Atlántico, ya intuían que podían verse obligados a mover también las Pandillas y habían comenzado a buscar posibles emplazamientos. La concelleira confía ahora en que el cambio funcione e incluso permita a muchos participantes descubrir un espacio arbolado que considera especialmente atractivo. 

Precisamente las Pandillas sirvieron para mirar hacia atrás y comprobar cuánto pueden transformarse unas fiestas sin perder su identidad. Pizcueta recordó que, cuando se hizo cargo de O Cristo, la cita tenía un carácter temático, vinculada a determinados colectivos, y decidió abrirla a las pandillas que se reencontraban en O Barco coincidiendo con las fiestas. Desde entonces no ha dejado de crecer y la responsable de Cultura considera que el próximo año probablemente será necesario ampliar su capacidad. 

También hubo tiempo para mirar entre bastidores. Las Festas do Cristo cuentan este año con un presupuesto de 190.000 euros, pero su preparación comienza muchos meses antes. Pizcueta explicó que empiezan a trabajar el año anterior, con las grandes contrataciones —fundamentalmente orquestas y concierto—, para construir después alrededor de ellas el resto del programa y buscar subvenciones que permitan hacerlo más atractivo sin disparar el coste. La organización tiene ya la vista puesta en 2027. «190.000 euros para unas fiestas es nada, porque cuesta todo muchísimo», resumió. 

Para Alonso, después de años de experiencia y con buena parte del funcionamiento ya «protocolizado», quedan dos elementos imposibles de programar: el tiempo y los imprevistos. La respuesta, señaló, pasa por tener suficiente capacidad de reacción para introducir cambios cuando sea necesario. 

De la organización, la conversación pasó a preguntarse qué debe conservar una fiesta y cuánto puede cambiar. Alonso defendió que O Cristo mantiene unos pilares básicos, entre ellos las orquestas y pruebas deportivas como el Descenso do Sil o la Milla, sobre los que cada año se incorporan propuestas diferentes. Pizcueta reivindicó esa convivencia entre elementos distintos y recordó también actividades que desaparecieron o fueron sustituidas con los años. 

Marisú Miranda aportó la mirada de quien regresa después de haber desarrollado buena parte de su trayectoria fuera. Su exposición, inaugurada apenas unas horas antes del programa, permitió hablar de arte, moda y de la incorporación de lenguajes contemporáneos a una celebración tradicional. Alonso reivindicó la capacidad creativa de O Barco y presentó a Miranda como ese «cordón umbilical» que conecta la villa con el mundo internacional de la moda. 

La conversación dejó además un asunto para después de las fiestas. Al plantearse la necesidad de disponer de más espacios para exposiciones, alcalde y concelleira confirmaron que el Concello estudia distintas posibilidades. Alonso habló de más de un edificio emblemático del núcleo urbano que podría tener potencial expositivo, aunque advirtió de que poner en marcha alguno de ellos exigiría inversiones millonarias. Pizcueta señaló que están buscando apoyos de otras administraciones. 

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risas y anécdotas en un programa que reflejó las fiestas

Ricardo Marini puso la perspectiva de casi cuatro décadas. El pregonero considera que las fiestas han evolucionado al mismo tiempo que O Barco y defendió que tradición y vanguardia deben caminar juntas. Preservar lo recibido, sostuvo, no significa cerrarse a lo nuevo, sino mantener la transmisión entre generaciones.

Y fue precisamente ahí donde el especial dejó de hablar únicamente de las Festas do Cristo para terminar hablando de O Barco y de la relación que cada uno establece con el lugar en el que vive.

Marini recordó la acogida que recibió su familia cuando llegó desde Argentina. Alonso reconoció una experiencia similar: llegó con la idea de permanecer probablemente durante un tiempo y terminó construyendo aquí su proyecto de vida. Marisú Miranda ofreció el viaje inverso. Se marchó siendo joven y contó que ha sido su propia hija, nacida en O Barco pero criada en Estados Unidos, quien ha terminado ayudándola a redescubrir el pueblo que dejó atrás. «A través de mi hija me está haciendo enamorarme del Barco», confesó. 

El programa terminó mirando hacia 2046. Pizcueta deseó que dentro de veinte años permanezcan los ingredientes que considera esenciales —arte, deporte, cultura y entretenimiento— y añadió uno que no figura en ningún programa: el respeto entre las personas. Miranda imaginó una fiesta moderna capaz de seguir celebrando la tradición, mientras Alonso pidió algo mucho más inmediato para que las de 2026 sean unas buenas fiestas: que no ocurra nada y que vecinos y visitantes salgan a la calle y disfruten de ellas

Marini, que este viernes pronunciará el pregón en la Praza Maior, dejó la frase que mejor resumió una conversación que había comenzado hablando de permisos y presupuestos y terminó hablando de pertenencia: «Aquí hemos venido muchos inmigrantes, muchos. Algunos se han vuelto, yo me he quedado y me quedaré para siempre».

Y todavía añadió una más: «No he conocido pueblo como este en ningún lugar del mundo». 

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