jueves. 03.09.2026

Aurentino Alonso cumple un año al frente de O Barco con nuevos proyectos y mayo ya en el horizonte

El alcalde reconoce que los incendios dejaron el momento más duro de estos doce meses, avanza actuaciones que cambiarán distintos espacios de la villa y confirma su intención de encabezar la candidatura socialista en las municipales: «A confianza téñoa»
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Aurentino Alonso cumple un año al frente de O Barco con nuevos proyectos y mayo ya en el horizonte

Un año puede parecer poco para cambiar un Concello, pero suficiente para descubrir cuánto cambia la vida cuando se pasa de ocupar un puesto en el Gobierno a ser quien tiene la última responsabilidad. Aurentino Alonso acaba de cumplir sus primeros doce meses como alcalde de O Barco y, si algo ha cambiado desde aquel 1 de septiembre de 2025, es precisamente eso: «Cando estás de segundo tes calquera problema e vas ao alcalde. Pero cando ti es o último eslabón da cadea, máis arriba non hai ninguén a quen dirixirse».

Quince años como concejal y su paso por la Diputación le habían permitido conocer de cerca lo que suponía el cargo, así que asegura que no encontró grandes sorpresas. Sí una dedicación que alcanza prácticamente todos los ámbitos de su vida. «Non deixas de ser alcalde. Es alcalde sete días á semana, 24 horas ao día», reconoce Alonso, que agradece especialmente la comprensión de su mujer, una de las personas que más ha notado las consecuencias de ese cambio.

No se ha arrepentido, asegura, aunque admite haberse sentido desbordado en algunos momentos. Y no tanto por la magnitud de los problemas como por algo que confiesa llevar mal: la lentitud de la Administración. Acostumbrado en su vida profesional a buscar soluciones casi inmediatas, se desespera cuando el dinero está disponible pero los procedimientos administrativos retrasan durante meses una actuación. «Sabes que ao final vai saír, pero gustaríame que fose case de inmediato».

Diecisiete pueblos amenazados por el fuego

Si tiene que escoger el momento más difícil de este periodo, sin embargo, Alonso retrocede unos días antes de su toma de posesión, cuando ya ejercía las funciones de alcalde durante los incendios que golpearon Valdeorras en agosto de 2025. Hubo un momento, recuerda, en el que 17 pueblos estaban amenazados simultáneamente.

Las llamadas se sucedían. Pedáneos y vecinos pedían camiones, bomberos o efectivos de la UME y los medios disponibles no alcanzaban para responder a todos. «Non hai, non hai a quen mandar», recuerda. Esa imposibilidad de dar una solución a quien la reclamaba dejó en él la mayor sensación de impotencia de estos meses.

En el otro extremo coloca algo mucho menos espectacular: ver cómo una decisión termina convirtiéndose en una realidad. Es ahí donde encuentra una de las mayores satisfacciones de la política municipal —dice— porque una obra, un servicio o una actuación permiten comprobar de manera directa el resultado de una decisión.

Un O Barco con varias obras en el horizonte

Alonso tampoco pretende atribuirse como propios proyectos que comenzaron a planificarse antes de su llegada a la Alcaldía. Habla de una planificación de años en la que participó todo el Gobierno municipal, pero sí confía en que buena parte de esas actuaciones comiencen ahora a materializarse y terminen modificando distintos espacios de O Barco.

Entre ellas sitúa las intervenciones previstas en el Malecón y el jardín botánico, la ampliación del espacio de las piscinas de verano o el remate de O Castro —con una inversión que ronda el millón de euros—. A ellas se suman la futura rotonda al final del campo de fútbol para facilitar el acceso hacia As Areas, la recuperación integral de la zona del antiguo Matadero o la primera fase del saneamiento, con una inversión superior al millón y medio de euros.

También espera avances en una actuación largamente esperada: el paso inferior de Xirimil. Alonso confía en que pueda estar antes de final de año, aunque recuerda que se trata de una obra de Adif y que sus plazos no dependen del Concello. Tras las Festas do Cristo está previsto, además, que comiencen las obras de la Praza Maior, una intervención que, asegura, dará «un aire novo» a este espacio.

El alcalde baja también a actuaciones bastante más pequeñas. Cita la recuperación de parques infantiles deteriorados, la intervención de unos 40.000 euros en la piscina infantil de verano o las limpiezas intensivas realizadas en diferentes espacios de la villa.

Y aquí admite una asignatura pendiente: «Gustaríame que O Barco estivese máis limpo». El Concello, explica, ha comenzado a sancionar comportamientos como dejar bolsas de basura fuera de los contenedores y reclama también responsabilidad a los propietarios de perros que todavía no recogen los excrementos de sus animales.

La salida de Diana Urdangaray

El primer aniversario de Alonso en la Alcaldía ha coincidido además con un cambio inesperado en su equipo. Diana Urdangaray, segunda teniente de alcalde, ha presentado su renuncia al acta de concejala después de recibir una oferta laboral relacionada con su profesión que le exigirá desarrollar buena parte de su actividad fuera de Valdeorras.

Según explicó Alonso, Urdangaray consideró que no podría atender la Concejalía con la dedicación que deseaba y prefirió dejar paso a la siguiente persona de la candidatura. El alcalde espera que Javier Rodríguez Tato, número 11 de la lista socialista, acepte incorporarse, aunque insiste en que debe disponer de tiempo para valorar una decisión que implica compatibilizar su actividad profesional con la dedicación diaria que requiere el Concello.

Su incorporación, en todo caso, no supondría que asumiera automáticamente la segunda Tenencia de Alcaldía. El siguiente en el orden establecido sería Orlando Saavedra.

Mayo, la siguiente prueba

El segundo año de Aurentino Alonso como alcalde será necesariamente diferente al primero. Las elecciones municipales están ya a nueve meses y el regidor confirma con claridad cuál es su intención.

«Teño a intención de presentarme e, se o partido decide que son adecuado para volver ser o candidato do Partido Socialista ao Concello do Barco, aí estarei», asegura. La decisión deberá seguir ahora los tiempos y procedimientos internos del PSOE, aunque recuerda que tradicionalmente el partido respeta la voluntad de un alcalde que desea optar a la reelección.

¿Confía en revalidar la mayoría absoluta? «A confianza téñoa». Alonso considera que los vecinos conocen ya su trayectoria como profesor, concejal y ahora alcalde, aunque deja en sus manos la valoración de su gestión y, finalmente, el voto.

Porque hay una diferencia que él mismo reconoce entre ocupar la Alcaldía y haberla ganado encabezando una candidatura. «Agora mesmo son un alcalde interino. A min ninguén me elixiu», admite. Se considera todavía, en ese sentido, «un herdeiro» que tendrá que demostrar si vale o no para continuar: «Terá que a cidadanía dicir se valgo ou non valgo, e iso verase en maio».

De pactos, por ahora, no quiere hablar. Su punto de partida es otro: aspirar a conservar la mayoría absoluta y salir a las elecciones convencido de que puede ganar. «Hai que saír sempre coa ilusión de que ti vas gañar». Si las urnas obligan después a buscar acuerdos, dice, llegará entonces el momento de analizarlos.

Doce meses después de recibir el bastón de mando, Aurentino Alonso entra así en un segundo año muy diferente. El primero ha servido para asumir el peso de la Alcaldía; el que comienza ahora estará inevitablemente marcado por las obras que consiga materializar y por una fecha, mayo de 2027, en la que serán los vecinos quienes decidan si aquel relevo iniciado hace un año tiene continuidad.

Puedes escuchar aquí la entrevista completa:

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