Una mujer inclinada sobre las aguas del Sil, batea en mano, recordará dentro de unas semanas una parte de la historia de Valdeorras que no siempre ha tenido demasiado protagonismo. Es una aureana, una de aquellas mujeres que durante generaciones buscaron oro en el río y contribuyeron con esta actividad a la economía de sus familias.
Su figura, realizada en madera y aproximadamente a tamaño natural, quedará instalada en el Malecón de O Barco. La reproducción del diseño se presentó este miércoles en el Concello y la escultura definitiva será realizada por los jóvenes que participan en el campo de voluntariado «Camiño de Inverno: Natureza e Arte en cada paso», organizado por Eco dos Teixos dentro del programa Acción de Verán de la Dirección Xeral de Xuventude de la Xunta.
La iniciativa reúne del 3 al 14 de septiembre a una decena de jóvenes procedentes de Castellón, Valencia, Madrid, Sevilla, Albacete, Ourense y Pontevedra. Pero dentro de un programa que combina trabajo, conocimiento del territorio y convivencia, serán especialmente los días 3 y 4 los dedicados a dar forma a una obra concebida para dejar huella después de que los voluntarios regresen a sus lugares de origen.
Una historia de mujeres junto al Sil
La elección de la aureana no es casual. Eco dos Teixos buscaba una figura capaz de unir el Camiño de Inverno con la historia y la identidad de Valdeorras y, para encontrarla, sus responsables se documentaron y mantuvieron conversaciones con Aurelio Blanco Trincado, presidente del Instituto de Estudos Valdeorreses. Entre las posibilidades llegó a barajarse también la figura legendaria de Marta Gisela, pero finalmente fueron las bateadoras las elegidas.
Las aureanas forman parte de una actividad secular vinculada a la presencia de oro en el Sil. Durante generaciones, muchas mujeres mantuvieron ese trabajo y transmitieron sus conocimientos de madres a hijas y nietas. Algunas conservaron incluso su nombre en la memoria local, como María Encarnación Mariñas, de Pumares, mencionada durante la presentación, mientras que de muchas otras no quedó siquiera constancia escrita. «Isto é unha homenaxe para elas», resumió Sara, de Artesanía Enxebre.
Será precisamente este taller local el encargado de dirigir el proceso creativo. Los participantes se repartirán en grupos y trabajarán en las distintas fases hasta levantar una figura que rondará entre 1,60 y 1,80 metros y que reproducirá a una aureana trabajando con su batea sobre las aguas.
La previsión es colocarla en una zona verde del Malecón próxima al quiosco, aunque el emplazamiento todavía no se dio por absolutamente cerrado durante la presentación. La intención es acompañarla de un panel que explique su significado e incluso se estudia incorporar un código QR que permita ampliar la información.
La madera convierte además la pieza en una intervención de Land Art que tendrá que convivir con el paso del tiempo. Sus creadores pretenden realizar labores de mantenimiento para prolongar su vida.
El comienzo de un recorrido por la identidad de Valdeorras
La aureana podría no quedarse sola. La idea que maneja la organización es que esta primera experiencia pueda tener continuidad y que, si funciona, en próximos años aparezcan en otros puntos del Camiño de Inverno nuevas figuras relacionadas con oficios, personajes o seres mitológicos de Valdeorras.
El objetivo sería ir incorporando elementos que permitan a quienes recorren el Camino descubrir también el territorio que atraviesan, su historia y sus tradiciones. «En Valdeorras temos identidade, temos tradición, temos oficios, temos mitoloxía, temos flora, temos fauna», defendió Sara durante la presentación.
La aureana será, por tanto, una primera forma de contar esa historia junto al propio río que le da sentido.
Mucho más que construir una escultura
La creación artística será uno de los ejes del campo de voluntariado, pero no el único. Los jóvenes realizarán también trabajos vinculados a la conservación y puesta en valor del entorno, con actuaciones sobre flora invasora, limpieza y acondicionamiento de puntos críticos y zonas de baño, creación de refugios para fauna autóctona y señalización de senderos, entre ellos el de la Fervenza da Pincheira.
El programa pretende al mismo tiempo que los participantes conozcan Valdeorras. Recorrerán espacios vinculados al Camiño de Inverno, como Xagoaza y la ribera del río Galir, visitarán una cova tradicional y se desplazarán hasta el Teixadal de Casaio. También participarán en talleres artesanales y actividades deportivas y de convivencia.
De este modo, durante casi dos semanas los jóvenes no solo trabajarán sobre el territorio. La intención de Eco dos Teixos es que regresen a sus lugares de origen conociendo una comarca que, como señalaron sus responsables durante la presentación, mantiene atractivos culturales, naturales e históricos todavía poco conocidos fuera de Valdeorras


