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La agenda que Alfonso Rueda, presidente de la Xunta de Galicia, llevaba este lunes en Valdeorras era apretada, pero la visita a la vendimia terminó teniendo más de campo que de protocolo. El presidente de la Xunta llegó a un viñedo de O Barco para conocer sobre el terreno una campaña ya avanzada y acabó hablando con tres generaciones de una misma familia, preguntando por las dificultades para encontrar trabajadores, escuchando los problemas de mantener las viñas y, tijeras en mano, cortando algunos racimos antes de continuar hacia las instalaciones de Vinos Barco.

La convocatoria estaba fijada a las 11.00 horas y a Rueda todavía le esperaba otra parada en Carballeda de Valdeorras. Acompañado por la conselleira do Medio Rural, María José Gómez; el presidente de la Diputación de Ourense, Luis Menor; el alcalde de O Barco, Aurentino Alonso, y una amplia representación institucional, comenzó el recorrido entre las cepas de una parcela propiedad de Ángel cuya uva tiene como destino la cooperativa barquense.
Allí habló con el propietario, pero también con su padre y con el pequeño de la familia que participaba en la vendimia. La imagen de las tres generaciones juntas llamó la atención de Rueda hasta el punto de recuperarla después en su intervención como ejemplo de las muchas familias que continúan vinculadas al viñedo en Galicia.
La conversación fue bajando a cuestiones muy concretas. Rueda preguntó por la contratación de trabajadores y por lo que cuesta hoy encontrar mano de obra para recoger la uva. Ángel le trasladó las dificultades de mantener una actividad exigente y puso sobre la mesa otro de los problemas que condicionan el futuro de muchas explotaciones: la falta de relevo generacional.
Después de escuchar, tocó probar. Rueda cogió las tijeras y cortó algunos racimos junto a María José Gómez y Aurentino Alonso, en la misma parcela en la que continuaban trabajando los vendimiadores.
Del godello recuperado al reto del enoturismo
Antes, las intervenciones institucionales habían servido para mirar al presente y también a la historia del vino de Valdeorras. Aurentino Alonso reivindicó una comarca «xeograficamente pequena», pero con una enorme riqueza, y recordó el papel que desempeñó el proyecto Revival en la recuperación del godello, una variedad que estuvo cerca de desaparecer. El alcalde tuvo un recuerdo especial para Horacio Fernández Presa y para quienes apostaron entonces por devolverle su lugar al viñedo valdeorrés.
Alonso puso especialmente el acento en quienes trabajan las viñas. Más de 300 viticultores están vinculados a Vinos Barco y son más de 1.300 en el conjunto de la Denominación de Origen. «O verdadeiro motor desta terra son as súas mans», resumió el alcalde.
El presidente de Vinos Barco, José Manuel Delgado López, recordó, por su parte, que la cooperativa comenzó a recibir uva de la comarca en 1962 y reivindicó su papel en la historia reciente del godello. En 1975 elaboró unas 3.000 botellas de un vino prácticamente desconocido entonces y que medio siglo después se ha convertido en una de las grandes señas de identidad de Valdeorras. Para esta campaña apuntó a una posible pequeña merma como consecuencia de los episodios de lluvia y granizo.
Rueda recogió ese camino recorrido para situar la calidad como principal baza del sector. El presidente de la Xunta se mostró optimista ante una campaña que espera abundante y con una uva de «calidade excelente», aunque insistió en que la calidad debe estar siempre por encima de la cantidad. El godello, señaló, ha pasado de aquellas primeras elaboraciones que despertaban dudas a convertirse en un producto plenamente reconocido y en una expresión de la marca «Galicia Calidade».
Su mirada fue también hacia una oportunidad que considera todavía con recorrido en Valdeorras: el enoturismo. Rueda defendió que la comarca reúne vino, paisaje, bodegas, hostelería y personas capaces de contar qué existe detrás de cada botella, ingredientes con los que construir una experiencia para el visitante. Se están dando pasos, reconoció, pero queda todavía «moitísimo camiño por percorrer».
El presidente cerró su intervención reivindicando la importancia de Valdeorras para Galicia y comprometiéndose a mantener la colaboración con sus concellos. «Aínda podemos facer moitísimo máis», reconoció.

Una última parada en Vinos Barco
La visita no terminó entre las cepas. Desde el viñedo, la comitiva se trasladó a las instalaciones de Vinos Barco, donde Rueda recorrió la bodega acompañado por sus responsables y se interesó por su funcionamiento y por la transformación que ha experimentado en las últimas décadas.

La cooperativa acometió a partir del año 2000 una importante modernización de sus instalaciones que su presidente considera determinante para su continuidad. Desde entonces ha ido incorporando nuevas tecnologías, elaboraciones y formas de trabajar para adaptarse a la evolución del sector.
El recorrido permitió prolongar las conversaciones iniciadas en el viñedo y terminó con un momento más distendido antes de que Rueda retomase una agenda que todavía tenía una segunda parte en Valdeorras.
Desde O Barco, el presidente de la Xunta puso rumbo a Carballeda para conocer el resultado de las obras realizadas en la carretera de Casoio a Riodolas, una vía que da servicio a 25 explotaciones activas del sector de la pizarra y que protagonizaría la siguiente parada de su jornada en la comarca.


