El Juvenil del Pizarras Los Tres Cuñados se ha proclamado campeón de Liga de la Primera Autonómica de fútbol sala, firmando una temporada sobresaliente en la que solo ha cedido una derrota y un empate. Un título que confirma el gran momento deportivo del club y el sólido trabajo que se viene realizando desde la base.
El entrenador del equipo, Modesto Garrido, reconoce que el punto de inflexión llegó en el tramo final del campeonato, cuando el Pizarras visitó al Ribeiro do Avia, hasta entonces líder de la competición. «A falta de tres jornadas ellos iban primeros y les sorprendimos en su casa con una victoria. Ahí fue cuando la gente empezó a creer de verdad que podíamos ser campeones», explica.
Más allá de los números, Garrido destaca la continuidad y el trabajo como claves del éxito. «Es un equipo que en su mayoría el año pasado era cadete, fue subcampeón de Liga y finalista de la Copa Deputación, que perdimos en los penaltis. La base ya estaba hecha», señala. Un grupo joven pero con experiencia competitiva y un conocimiento mutuo que se nota en la pista.
Tras la conquista del título, el cuerpo técnico ya ha activado el modo competición para el próximo reto: la Copa Deputación, que comenzará tras el Entroido. «La gestión mental es sencilla: resetear, olvidar lo que ya se ganó y empezar de cero. Hay que meterse entre los cuatro primeros para jugar las semifinales y competir al máximo», afirma Garrido, consciente de que rivales como el Ribeiro de Avia volverán a estar en la pelea.
El Juvenil campeón es, además, un reflejo del proyecto de cantera del club. Muchos de los jugadores comenzaron con Modesto Garrido en 2016, cuando se fundaron las escuelas deportivas. «Eran prebenjamines y ahora ya son juveniles. Tenemos una plantilla muy joven, con cadetes y juveniles de primer y segundo año, lo que nos da mucho margen de mejora», apunta el técnico.
Ese trabajo de base también quedó patente estas Navidades en el II Torneo de Navidad de Matallana de Torío, organizado por el Trepalio F.S., donde el equipo Alevín del Pizarras alcanzó la final por segundo año consecutivo, cayendo únicamente ante el Valladolid Sport. «Más allá de los resultados, son experiencias únicas de convivencia, aprendizaje y valores. Es de lo que va el deporte base», subraya Garrido.
Actualmente, el club ronda los 200 niños y niñas, con todas las categorías cubiertas, desde biberones hasta sénior, un crecimiento que el entrenador atribuye al compromiso del cuerpo técnico, las familias y los propios jugadores. «Estoy muy orgulloso de ellos. Los padres se implican y los críos no faltan a entrenar. Eso dice mucho», asegura.
De cara a lo que resta de temporada, el objetivo está claro: competir en la Copa Deputación y preparar el playoff de ascenso a Liga Gallega, previsto para el mes de mayo. «El título de Liga no era esperado, sobre todo porque nuestros jugadores tienen 15 y 16 años y otros equipos cuentan con una media de 18. Pero ahora toca seguir creciendo», apunta.
Como mensaje final, Modesto Garrido lo resume en una idea sencilla pero contundente: «Que hagan deporte, el que sea. Que no lo dejen nunca, porque el deporte es vida».
Un lema que encaja a la perfección con la filosofía de un club que demuestra, temporada tras temporada, que el futuro del fútbol sala en Valdeorras se construye desde la base.
