Galicia tiene 313 concellos y 91 de ellos se encuentran ya en alerta o prealerta por escasez de agua. Son prácticamente tres de cada diez municipios de la comunidad, una cifra que adquiere otra dimensión después de un julio en el que apenas llovió y que, además, se convirtió en el más cálido desde que existen registros climatológicos. La situación, sin embargo, no es la misma en todo el territorio: ningún concello de la provincia de Ourense está incluido en las alertas anunciadas este lunes por la Xunta y las reservas de agua mantienen aquí valores relativamente favorables.
La Oficina Técnica da Seca ha elevado a alerta los sistemas del río Lérez y del río Anllóns y Costa da Coruña, además de establecer medidas equivalentes en Baiona. Otros cuatro sistemas han pasado a prealerta. El resultado son 32 concellos en alerta y otros 59 en prealerta, en un escenario que la Xunta relaciona con la escasez de precipitaciones, las altas temperaturas y el descenso continuado de los caudales en las zonas más afectadas.
La fotografía se entiende mejor al mirar al cielo de julio. MeteoGalicia acaba de confirmar que fue el julio más cálido en Galicia desde 1961, primer año de la serie climatológica. La temperatura máxima media alcanzó los 29 grados, 3,5 más de lo habitual, mientras que la temperatura media se situó en 22,5 grados, con una anomalía positiva de 2,8.
Pero quizá el dato que mejor explica la situación del agua sea otro: en todo el mes cayeron de media únicamente 5 litros por metro cuadrado, un 86 % menos de lo normal. No es un récord —julio fue todavía más seco en 2020 y 2016—, pero sí suficiente para que MeteoGalicia califique el mes como «muy seco».
Ourense, por encima de la media de los últimos diez años
El mapa cambia al acercarse a Ourense. Según los datos de embalses.net correspondientes al 10 de agosto, los embalses de la provincia almacenan 1.188 hectómetros cúbicos, el 74,11 % de su capacidad. Hace un año estaban al 75,23 %, apenas 1,12 puntos por encima.
La comparación más significativa está en la perspectiva de una década. La media de los últimos diez años para esta misma semana es del 66,16 %, de modo que las reservas ourensanas se encuentran casi ocho puntos por encima de ese promedio, pese a haber perdido 11 hectómetros cúbicos durante la última semana.
Para Valdeorras conviene mirar también a la cuenca Miño-Sil, que ofrece una fotografía diferente y no debe confundirse con los datos provinciales. Sus embalses se encuentran actualmente al 69,37 %, con 2.102 hectómetros cúbicos almacenados. En este caso sí existe una diferencia apreciable respecto a 2025, cuando por estas fechas alcanzaban el 77,95 %: hay ahora 260 hectómetros cúbicos menos que hace un año.
Aun así, tampoco ese descenso sitúa las reservas por debajo de lo habitual. La media de los últimos diez años para esta semana es del 67,87 %, 1,5 puntos inferior al nivel actual de Miño-Sil.
Restricciones donde la situación es más complicada
La diferencia entre estar en alerta o prealerta tampoco es solo terminológica. En los 32 concellos en alerta pueden adoptarse medidas para reducir consumos prescindibles, como prohibir el baldeo de calles, el llenado de piscinas o el riego de jardines. Si la situación lo requiriese, el protocolo contempla incluso cortes puntuales de agua.
Los 59 municipios en prealerta están sometidos, por su parte, a un seguimiento intensivo de ríos y embalses y deben comunicar diariamente sus datos de consumo a Augas de Galicia, además de minimizar los gastos públicos de agua que no sean esenciales.
Valdeorras queda, por ahora, lejos de ese escenario. Las reservas de la cuenca Miño-Sil continúan por encima de la media de la última década y Ourense tampoco figura entre las provincias afectadas por las alertas comunicadas por la Xunta. Pero los 91 concellos con algún grado de afección, después de un mes con un 86 % menos de lluvia de la habitual, dejan una fotografía poco compatible con aquella idea de que en Galicia el agua está siempre garantizada.


