El Viacrucis da Serra, considerado el más alto de Galicia, volvió a celebrarse este Jueves Santo reuniendo a cerca de 60 personas en un recorrido de 14 kilómetros a través de plena naturaleza y paisaje de montaña. La ruta, que une el Alto da Portela con Lamalonga, atraviesa un total de 15 estaciones que convierten esta cita en una experiencia tanto espiritual como física.
El itinerario destaca no solo por la belleza del entorno, sino también por la singularidad de sus estaciones, dispersas aproximadamente a lo largo de un kilómetro entre sí. Cada una de ellas forma parte de un conjunto escultórico único, compuesto por una figura tallada en granito, una cruz y una placa de piedra con el nombre y título correspondiente. Estas obras son creación de José Escuredo Vega, “Pepe de Barrio”, quien dedicó los últimos años de su vida a esculpir este viacrucis que hoy es un referente en la zona.
La buena temperatura acompañó durante toda la jornada, favoreciendo la participación de asistentes llegados de distintos puntos como Lamalonga, O Barco, Santigoso o Xares. Entre ellos, algunos veteranos que no han faltado en 26 años desde su inauguración —ni siquiera en ediciones marcadas por la nieve— y otros que vivían la experiencia por primera vez, con la intención de repetir en el futuro.
El padre Javier Velasco, jesuita, fue el encargado de iniciar el viacrucis en la primera estación. Durante el recorrido, en cada parada se llevó a cabo la lectura correspondiente y el rezo de un padrenuestro, con la participación activa de los asistentes. En sus palabras iniciales, destacó el sentido profundo de la celebración: “Vamos ahora a reflejarlo de una manera auténtica y sentida en el Viacrucis de nuestro Señor Jesucristo”.
El padre también explicó el desarrollo de la jornada, señalando que la primera estación sería algo más extensa y recordando que, al finalizar el recorrido, se celebraría la Eucaristía del Jueves Santo en la iglesia de Lamalonga. Además, como marca la tradición, no faltó la referencia a un momento de convivencia posterior, con chocolate con pastas para reponer fuerzas tras la caminata.
