miércoles. 05.10.2022

Ganaderos de A Veiga, Manzaneda y Viana continúan atendiendo a sus animales pero con la incertidumbre como compañera

Entre los servicios esenciales decretados por el gobierno central se encuentra la atención al ganado. Y es que los animales no descansan y los ganaderos deben acudir todos los días, haya coronavirus o no, a atender sus rebaños y cuadras.



Y aunque su producto es esencial, es verdad que también ellos notan las repercusiones de la crisis sanitaria, que ya es crisis económica. Y es que existe la imposibilidad de dar salida a animales por la cancelación de ciertos mercados que absorbían estas producciones ganaderas, como es el cierre de todo el sector de la restauración, comedores escolares, mercados y ferias. Así lo denuncia María Páez, ganadera en Viana do Bolo y coordinadora comarcal de Unións Agrarias quien destaca que el día a día no es fácil en las explotaciones agroganaderas.

Rebaño de ovejas en Manzaneda

“Nosotros seguimos trabajando pero, ¿hasta cuándo y para qué?”, se pregunta la ganadera quien señala que hay problemas en la venta, “y si un ternero no lo vendes, hay que seguir alimentándolo y cuidándolo y genera gastos”, expone mientras añade que, además, al no haber demanda el precio lo pone el comprador, “y nosotros salimos perdiendo”.



Reconoce también que, a pesar del Estado de Alarma, en el día a día no se encuentran con trabas ni limitaciones para ir a trabajar pero que, la vida en el rural es más difícil que en ciudades más grandes. “Si aquí te pones enfermo, el hospital está a 100 kilómetros”, detalla al igual que para resolver el papeleo que lleva aparejado una instalación ganadera como las guías de los animales, entre otros muchos. “Se pueden resolver de manera telemática pero no es accesible para todos”, reconoce mientras concluye que el rural está descuidado por las administraciones también en épocas más complicadas como la actual. “Si hay desabastecimiento antes llega el producto a un centro comercial en Madrid que a un pequeño supermercado en Viana”, detalla.

Vacas en Corzos ( A Veiga)

Reconoce María que lo principal es conservar la salud, “porque si un ganadero cae enfermo, no tiene quien le atienda los animales”, señala recordando que además, el sector primario depende de factores externos que no puede controlar quien lo explota.

Medidas de prevención también en el rural

María Páez cuenta con 30 cabezas de ganado y señala que, aunque en el rural hay un menor número de población que en los núcleos urbanos, es necesario poner en práctica las mismas medidas de seguridad. “Confio y admiro la sanidad española y aunque sea diferente el rural, la ley y las normas deben ser iguales para todos”, concluye.


Bueyes de la ganadería de Mario Nogueira

En la misma línea se pronuncia Nemesio Pérez, ganadero en Manzaneda. “Estamos atendiendo igual a los animales pero con mucha más precaución”, destaca. Nemesio cuenta con 50 cabezas de ganado y apuesta también por guardar las medidas de confinamiento. “Además a algunos pueblos llego gente de fuera, por lo que el riesgo también está aquí”, destaca mientras señala que él evita acercarse a otras personas y que acude solo a su trabajo. “El resto de tramites los hago por teléfono o por Internet”, resalta.

Vacas pastando en un prado de Manzaneda

Pedro Prieto, ex ganadero en A Veiga sigue la misma línea. “Yo ya no tengo ganado, pero mi hijo sí y no sale de casa nada más que a atender el ganado”, puntualiza. Y aunque él vive en la aldea de Corzos, con una quincena de habitantes, apuesta también por guardar la distancia de seguridad y protegerse para evitar la propagación del virus.


El cierre de mercados provoca pérdidas a los ganaderos de la comarca