Valdeorras acumula años de promesas de infraestructuras sin ejecutar: de la A-76 al acceso a San Vicente
La comarca de Valdeorras arrastra desde hace años una larga lista de reclamaciones en materia de infraestructuras viarias que prometían mejorar la conectividad, la seguridad y la competitividad económica de la zona, pero que, en muchos casos, aún no han pasado del papel o de avances muy parciales.
Uno de los proyectos más emblemáticos y persistentes es la autovía A-76, prevista para unir Ponferrada con Ourense por Valdeorras y sustituir a la antigua N-120 como eje de alta capacidad. Esta infraestructura aparece en planes desde hace más de dos décadas, con media docena de tramos previstos, pero solo un primer tramo en León —Villamartín de la Abadía–Requejo— ha recibido recientemente luz verde provisional para su ejecución, sin que aun se haya licitado ni iniciado obra en la parte que afecta directamente a la comarca. Mientras tanto, otros segmentos —como el que uniría A Veiga de Cascallá con O Barco de Valdeorras, y los que conectan con A Rúa y Monforte— tienen estudios aprobados o declaraciones ambientales, pero carecen de calendario claro para su licitación y ejecución.
Este retraso ha multiplicado las críticas y la frustración de sectores económicos y políticos. La Asociación Empresarial de Valdeorras, Aeva, ha señalado que los compromisos con la A-76 no se traducen en avances visibles, pese a ser una infraestructura considerada vital para la salida de mercancías y la vertebración del territorio. En paralelo, la mejora de la N-120 entre Os Peares y Ourense, especialmente la ampliación con un tercer carril para adelantamientos, sigue siendo una asignatura pendiente.
Aunque el trazado y el proyecto fueron aprobados hace años, el Gobierno central no ha fijado fechas para la licitación de las obras, incumpliendo promesas previas de iniciarlas en plazos que ya pasaron. Desde el PP de Ourense se ha reclamado reiteradamente una fecha concreta para la licitación, denunciando que el Ejecutivo no ha cumplido compromisos anunciados desde 2023.
Otro ejemplo es la circunvalación de O Barco de Valdeorras, diseñada para desviar el tráfico pesado del núcleo urbano y mejorar la seguridad vial en la N-120 y N-536. Aunque el proyecto fue aprobado y adjudicado hace años, la obra acumula retrasos significativos, con modificaciones de proyecto y plazos que se extienden más allá de lo inicialmente previsto. Políticos locales y regionales llevan tiempo denunciando esta situación como un caso paradigmático de promesas que no se concretan.
A esta lista se suman otros enlaces viarios que debían facilitar las comunicaciones internas, como el enlace con la N-120 a la altura de A Rúa: una infraestructura considerada esencial para reducir la congestión y mejorar la seguridad vial, que sigue en espera de licitación pese a estar repetidamente anunciada.
Este acceso, considerado esencial para descongestionar el tráfico, mejorar la seguridad vial y facilitar la circulación hacia el centro urbano, fue objeto en 2014 de la publicación en el Boletín Oficial del Estado del proyecto de trazado con presupuesto estimado superior a un millón de euros. Sin embargo, casi una década después, los conductores siguen utilizando el mismo cruce sin las mejoras prometidas. El Gobierno central reconoce que el proyecto de construcción sigue en redacción, y advierte que la aprobación del proyecto constructivo y la posterior licitación dependen de disponibilidades presupuestarias y prioridades, sin fechas concretas.
Partidos políticos como el PP han alertado en comisiones del Congreso que han pasado más de siete años desde la aprobación del expediente del enlace de solo 610 metros de longitud sin que se haya iniciado la parte decisiva del proceso administrativo, como la redacción definitiva, expropiaciones o licitación. Este estancamiento agrava la percepción general de que las promesas de mejora de accesos viarios en Valdeorras siguen sin materializarse, dejando a A Rúa sin un acceso seguro y adaptado a la intensidad del tráfico generado por la N-120.
El acceso a San Vicente: décadas de espera y soluciones a medias
Una promesa que se adentra en el ámbito local con una fuerte carga social es el acceso al pueblo de San Vicente de Leira, en el municipio de Vilamartín de Valdeorras. Desde 2000, los vecinos reivindican un acceso seguro y transitado, después de que la carretera provincial OU-0807 quedara inutilizada por derrumbes y problemas geotécnicos.
Durante años, la falta de actuación efectiva provocó movilizaciones vecinales y críticas de los propios habitantes, que acusaban a las administraciones de olvidar un núcleo rural con necesidades básicas de conectividad. En los últimos tiempos, la Diputación de Ourense cedió formalmente al Concello de Vilamartín un tramo de 500 m de la antigua carretera para que pueda habilitar un camino de emergencia para vehículos de urgencias, aunque no se trata de una solución definitiva y la carretera principal sigue pendiente de una obra integral que garantice su estabilidad y apertura permanente.
Este acceso ha sido fuente de tensiones entre administraciones y de propuestas municipales para asumir competencias, pero su situación refleja una promesa incumplida que afecta directamente a la vida cotidiana de los vecinos, con el agravante de que varias décadas después no existe un proyecto con calendario claro de ejecución completa.
Más allá de las grandes obras: carreteras comarcales y seguridad vial
Entre los pocos proyectos que han avanzado algo más está el paso inferior para vehículos bajo la línea ferroviaria Palencia-A Coruña en O Barco, pensado para evitar la barrera física que representa la vía y mejorar la seguridad y fluidez del tráfico urbano. Aunque esta actuación supone un avance comparado con otros compromisos más esquivos, solo ha iniciado expropiaciones tras años de trámites administrativos, lo que evidencia igualmente la lentitud con que se ejecutan las mejoras de infraestructuras clave.
Además de las grandes infraestructuras, otras actuaciones complementarias —como la mejora del firme en carreteras autonómicas que atraviesan la comarca o la modernización de paradas de autobús para mejorar la accesibilidad— también han sido anunciadas a bombo y platillo, aunque su ejecución se ha dilatado o parcializado.