martes. 09.08.2022

Antonio Castro Voces nos habla del inicio de una de las familias nobles de O Castro del siglo XVIII

Como cada mes, el historiador Antonio Castro Voces, en su sección "Historias de la historia" nos trae un trozo de la memoria de Valdeorras, esta vez sobre la Familia Álvarez Carballo de O Castro, echando la vista atrás casi 300 años, al momento de su unión con la Familia Prada y Maldonado.

Estos hechos se produjeron sobre 1730, cuando Julio Francisco Álvarez Carballo, de O Castro, y Josefa Prada y Maldonado, oriunda de Orallo (Laciana) se unieron mediante capitulaciones matrimoniales.

A la boda asisten, representando al novio, su madre y 2 tíos que eran canónigos de catedrales importantes como Jaén y Toledo; por parte de la novia asiste un tío, Ignacio de Prada y Losada, aportando del lado valdeorrés una construcción solariega y de las más destacadas en O Castro, que nada tiene que ver con el Pazo.

Pazo de los Álvarez Carballo con la iglesia al fondo

Este edificio contaba con varias fachadas, con escudos de la familia y de la cruz de Santiago en la principal, así mismo tenía balcones con vistas al valle de Valdeorras y también dependencias anexas, que eran habituales en las casas nobles de la época. En la zona de Ribas de Sil, en la provincia de Lugo disponían de diferentes posesiones.

Fachada sur del pazo desde donde se divisa todo el valle

Antes de la boda, los invitados hicieron llegar sus obsequios, todos de gran valor como joyas, oro, plata, pedrería, ajuares o telas bordadas. Castro Voces afirma que la vida de Josefa Prada no fue fácil, ya que tenía una salud endeble y pasó por momentos difíciles como la muerte de su hijo Gaspar. «Su otro hijo varón, Pedro, perdió la cabeza y planteó problemas a la familia» detalló el historiador.

La propia madre de Prada y Maldonado, una vez que enviuda decide pasar sus últimos días en un convento dedicado a San Norberto.

Poco a poco se fue adaptando a la vida en Valdeorras, porque su marido vivía a caballo entre O Castro y Orallo ya que en ambos lugares contaban con posesiones que tenían que atender. En 1762 Josefa fallece y toma el relevo en el mayorazgo su marido, algo que su hijo no ve con buenos ojos y termina llevando a ambos a los juzgados de A Coruña y Valladolid.

Otro hecho destacado es que en 1766 sus 3 hijas, María Josefa, Francisca Noelia y María Bernarda, toman los hábitos en un convento de Villafranca destinado a hijos de nobles, un hito para la época, además Francisco Álvarez y Carballo decide sufragar todos los gastos, incluidos los de una fiesta que se realizó por tal momento.

En 1779 este último decide hacer su testamento, reafirmándose en la decisión de hacer valer el derecho de mayorazgo para que recaiga en el primogénito o persona varón, que lleve así el nombre de la denominada "Casa Grande de los Carballo", estipulando a su vez que en su entierro tiene que ser trasportado por 4 pobres de la villa, vestidos a corde con los hábitos de San Francisco, y en el lugar más cercano donde fallezca en caso de no estar en O Castro o Orallo. Tiene que ser como obligación en una capilla dedicasa a San Francisco.

También dejó pagadas 1000 misas por su alma en O Castro y Orallo, además de 50 en los conventos de Correxais, San Francisco de Villafranca, Cabeza de Alba, y el de las clarisas, también de Villafranca.

Enrejado de una de las ventanas con recercado de piedra típica de la zona

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Los Álvarez Carballo y el inicio de su historia en O Castro