La ganadería extensiva tradicional, representada por los rebaños de ovejas y cabras que durante décadas han marcado la vida en el medio rural gallego, tiene un nuevo impulso. El Gobierno gallego y la Asociación de Criadores de Ovino e Caprino de Galicia (Ovica) han puesto en marcha la primera Escuela de Pastores de Galicia, un proyecto para formar a quienes quieran dedicarse profesionalmente al cuidado del ganado y, al mismo tiempo, ayudar a mantener vivos los pueblos del interior.
La iniciativa se presentará oficialmente este jueves en el Centro de Desenvolvemento Agrogandeiro del Inorde, en Xinzo de Limia (Ourense), y nace con una idea sencilla pero ambiciosa: ofrecer una formación mezclando teoría y práctica real para que la gente sepa qué significa trabajar con un rebaño y cómo vivir del campo en un oficio tradicional que había ido perdiendo relevo.
El curso combina centenares de horas de teoría sobre gestión de explotaciones ovinas y caprinas con largas estancias en granjas reales. Las prácticas se realizarán en 19 municipios del sur de Ourense, desde Xinzo de Limia hasta Viana do Bolo y Vilariño de Conso, con el apoyo directo de ganaderos locales.
Para quienes han impulsado la escuela, el objetivo va más allá de enseñar a atender ovejas y cabras. Se trata de recomponer el tejido rural de zonas que han visto disminuir tanto el número de habitantes humanos como las cabras y ovejas que antes llenaban los montes. Según datos del sector, en Galicia el número de rebaños ha caído en los últimos años, con una pérdida significativa del censo de estos animales, un reflejo de que muchas explotaciones familiares cerraron por falta de relevo generacional.
Además, el programa busca ser una herramienta contra la despoblación rural: la escuela está abierta a personas de cualquier edad o formación que quieran aprender el oficio, instalarse en zonas interiores y montar su propio proyecto de ganadería. En otras regiones de España, iniciativas similares han servido también para atraer a jóvenes a la vida rural y profesionalizar un sector que antes era exclusivo de familias que transmitían el oficio de padres a hijos.
La formación cuenta con respaldo económico de la Fundación La Caixa, dentro de un programa estatal que invierte millones en proyectos rurales para afrontar el reto demográfico. Parte de esos fondos se destinan a que la escuela sea lo más práctica posible y abierta a quienes no tienen experiencia, con la idea de que ese aprendizaje pueda incluso convertirse en empleo estable.
Mientras tanto, en el resto de España se está viviendo un renacer del interés por el pastoreo. En regiones como Aragón, Castilla-La Mancha o Cataluña funcionan desde hace años escuelas de pastores con alto índice de empleabilidad y que combinan técnicas tradicionales con nuevos conocimientos sobre gestión sostenible de tierras y ganados.
Ese impulso responde a varios factores: la necesidad de relevo generacional en un sector envejecido, el valor de la ganadería extensiva en la gestión ecológica del territorio —los animales ayudan a limpiar el monte y así reducen el riesgo de incendios—, y el interés creciente entre jóvenes por formas de vida más sostenibles y conectadas con la naturaleza.
Con todo ello, la Escuela de Pastores de Galicia no solo quiere formar a cuidadores de rebaños, sino abrir una puerta para que más personas encuentren trabajo y proyecto de vida en el rural. Así se busca que ovejas, cabras y pastores vuelvan a ser parte visible de un paisaje que, tradicionalmente, ha sido pilar de la identidad y la economía gallega.


