jueves 21/10/21

Donar médula ósea para salvar vidas

Este 18 de septiembre se celebra el Día Mundial del Donante de Médula Ósea, un gesto pequeño que pueden realizar personas de entre 18 y 40 años y que ayuda a salvar vidas

Donar médula ósea para salvar vidas

Cualquier persona entre los 18 y 40 años del mundo que no padezca patologías previas puede salvar una vida donando su médula ósea. Este 18 de septiembre se celebra el Día Internacional del Donante y es necesario recordar la importancia de este gesto, pero también desmontar algunos mitos.

La donación consiste en la recogida de células madre y  puede hacerse con dos métodos: a través del torrente sanguíneo o con un pinchazo en el hueso de la pelvis. No conlleva apenas molestia pero sí una gran satisfacción en el caso de ser compatible con algún paciente que padece enfermedades como la Leucemia o cualquier linfoma.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que no es lo mismo que la médula espinal. «Con eso hay mucha desinformación. La médula ósea es un tejido esponjoso que se encuentra en los huesos. Es la fábrica de la sangre», explica Raquel Iglesias, hematóloga en el Centro Universitario Hospitalario de Ourense.

Tampoco se toca la zona de la columna vertebral para extraer la células madre y ninguno de los dos métodos utilizados conlleva riesgo. El primero se realiza a través de la sangre periférica. Unos días antes de llevar a cabo el proceso, el paciente debe ponerse inyecciones «que estimulan a las células a salir al torrente sanguíneo. Una máquina centrifuga y selecciona. Lo sobrante vuelve de nuevo al cuerpo del paciente». La única molestia que podría conllevar son calambres ya que el donante debe estar 3 horas sentado en una silla.

En el segundo caso, «que es algo que no se suele hacer», la extracción se realiza directamente del hueso de la pelvis. En este proceso es necesario un ingreso hospitalario de entre 24 y 36 horas ya que se hace en quirófano con una anestesia general. «Es más latoso y puede producir más dolor en el lugar de punción. Mucha gente tiene miedo a que le dejen la médula vacía, pero para nada. Una persona sana la recupera en dos semanas».

En todo el mundo existen 35 millones de donantes, por lo que no son suficientes. Y es que lo complicado es encontrar la compatibilidad. Solo en 1 de cada 4 casos sirve un familiar. «Hay muchos pacientes que necesitan ese trasplante para curarse. En muchas ocasiones no se consigue y acaban falleciendo».

Eso sí, antes de animarse a salvar vidas, hay que tener muy claro el proceso e informarse a través de páginas oficiales como la Fundación Josep Carreras. Una vez que entramos en el registro —previo análisis de sangre—, lo ideal es no echarse atrás y mucho menos, cuando nos llaman porque han encontrado un paciente compatible. «Donar médula es salvar una vida. Pero cuando comienza el proceso, el paciente se prepara para el trasplante. Si se detiene, le puede costar la vida. Hay que tener claro el compromiso».

Donar médula ósea para salvar vidas