La forja romana que desmonta la idea del colapso en Vilamartín de Valdeorras

La forja romana que desmonta la idea del colapso en Vilamartín de Valdeorras
Una gran producción de hierro datada entre los siglos IV y V demuestra que en O Castelo, en Vilamartín de Valdeorras, la actividad económica continuó tras la caída del Imperio y cuestiona la visión de un final abrupto

Durante años se repitió una idea casi automática: cayó el Imperio Romano y todo se apagó. La economía, los asentamientos, la vida organizada. Pero en lo alto de O Castelo, en Vilamartín de Valdeorras, el hierro cuenta otra historia.

Allí no solo hubo minería. Hubo fuego, producción y una comunidad que siguió trabajando el metal en los siglos IV y V d.C., cuando el Imperio ya atravesaba su fase final. El equipo que investiga el yacimiento desde 2019 sostiene que estamos ante un asentamiento rural vinculado a las dinámicas imperiales de la comarca de Valdeorras, un territorio que mantuvo actividad económica más allá de las fechas y los datos que han contado tradicionalmente sobre la caída del imperio romano.

Celtia Rodríguez, investigadora de la Universidad de Santiago de Compostela y una de las responsables del estudio y miembro del equipo de Sputnik Labrego, lo resume con claridad: «No hubo un colapso al uso. Estas sociedades se reorganizaron y continuaron con la economía en una escala más pequeña».

Las pruebas bajo tierra

La interpretación se apoya en evidencias materiales contundentes. La gran cantidad de escorias de hierro localizadas durante las campañas de excavación indica una producción metalúrgica significativa. No se trata de hallazgos puntuales, sino de restos acumulados que hablan de actividad continuada.

A ello se suma la aparición de un horno asociado a una forja y de un sistema de canalización de agua vinculado al trabajo del metal. Ese canal, explica Rodríguez, encuentra paralelos en otros puntos del Imperio, como el yacimiento de Marzuolo, en la Toscana italiana, donde se documentaron estructuras similares.

¿Estamos ante un gran centro industrial? No en el sentido contemporáneo. La investigadora matiza que la producción en ese momento no puede entenderse como una fabricación a gran escala, sino como una actividad de carácter regional y doméstico. O Castelo sería un espacio que permitía tanto el autoabastecimiento de la población asentada allí como el intercambio de productos.

En otras palabras: una economía adaptada a su tiempo, no una economía extinguida.

El hallazgo encaja en un marco territorial más amplio. Valdeorras ya era conocida por su importancia en época romana, con una fuerte presencia humana y actividad económica vinculada a la minería. Sin embargo, el final del Imperio suele asociarse a abandono y ruptura.

O Castelo, junto con otros enclaves próximos como Santa María de Mones o Penadominga, cuestiona esa visión. «Demuestran cómo, con la caída del Imperio Romano, no terminó todo, sino que la gente continuó viviendo en estos asentamientos», señala Rodríguez.

El mensaje es claro: la economía se reactiva, continúa y se transforma. Las comunidades gestionan su territorio, sus recursos y su mano de obra. El paisaje cambia, pero la vida no desaparece.

Si algo destaca la investigadora es que O Castelo no solo permite estudiar la producción metalúrgica. El yacimiento ofrece una mirada más amplia, más humana.

«Es un yacimiento único que se está excavando de una forma en la que se permite ver no solamente esa parte de producción de metalurgia, sino también la cotidianidad de estas personas», explica. Los objetos, los espacios y la organización del asentamiento permiten imaginar a mujeres, hombres y niños desarrollando su vida en un paisaje rural posimperial.

Ese enfoque, que combina economía y vida diaria, amplía el alcance del estudio. No se trata únicamente de saber cómo se producía hierro, sino de comprender cómo se vivía cuando el gran marco político romano comenzaba a desmoronarse.

Comparaciones que abren el mapa

En paralelo a la publicación de todos los resultados, el equipo busca yacimientos similares en el territorio del Imperio Romano que permitan contextualizar mejor O Castelo. Uno de los más sugerentes es Marzuolo, en la Toscana, donde se excavó un espacio de forja del siglo I d.C. con hornos, sistemas hidráulicos y herramientas de los artesanos.

Las similitudes en las canalizaciones y en las estructuras productivas apuntan a una continuidad de saberes técnicos. «Continúan con estas ideas del Imperio Romano de este tipo de producción y se mantiene ahí», explica Rodríguez, quien incluso plantea que el conocimiento metalúrgico podría tener raíces anteriores.

Valdeorras no sería, por tanto, un territorio periférico desconectado, sino un espacio integrado en dinámicas técnicas y económicas más amplias.

El proyecto que se está desarrollando en Vilamartín de Valdeorras, no se limita al ámbito académico. El equipo trabaja en dos publicaciones: un monográfico científico de alcance nacional, que aspira a convertirse en referencia para el estudio del final del Imperio, y otra obra divulgativa en gallego, pensada para el territorio y para los centros educativos.

La transferencia, insiste Rodríguez, es parte esencial del proyecto. Las visitas al yacimiento, la colaboración con los colegios y el trabajo conjunto con el Concello de Vilamartín de Valdeorras forman parte de esa voluntad de abrir la arqueología a la sociedad.

«Hacer llegar a la gente todo este tipo de trabajos y hacer la arqueología mucho más abierta» es uno de los objetivos declarados.

Lo que aún puede aparecer

En arqueología, nada se da por cerrado. «En los últimos días suelen aparecer las cosas más interesantes», reconoce la investigadora. O Castelo sigue ofreciendo información tanto a nivel científico como en términos de puesta en valor patrimonial.

La idea de que todo terminó con la caída del Imperio Romano pierde fuerza cuando el hierro aparece, una y otra vez, bajo la tierra de Vilamartín de Valdeorras. Allí, en lo alto de O Castelo, el fuego siguió encendido. Y ese detalle, 1.500 años después, cambia la forma de contar la historia.

Aquí puedes escuchar la entrevista completa: