Dimite el alcalde de Vilamartín de Valdeorras, Enrique Álvarez Barreiro
La dimisión del alcalde de Vilamartín de Valdeorras, Enrique Álvarez Barreiro, sacudió este jueves la vida política de la comarca y puso fin, por sorpresa, a una de las etapas más reconocibles del municipalismo valdeorrés. El regidor socialista anunció durante un pleno ordinario que deja la alcaldía después de quince años en la política municipal y trece al frente del Concello, una decisión que llega cuando apenas falta un año para las próximas elecciones municipales y que él mismo atribuyó a motivos «estrictamente personales».
El anuncio se produjo tras el turno de ruegos y preguntas, en una sesión en la que los presupustos para 2026 se aprobaron por unanimidad, aunque toda la atención terminó concentrándose en las palabras de un alcalde que durante más de una década ha sido una de las figuras políticas más emblemáticas y queridas de Valdeorras.
Enrique Álvarez comunicó primero su decisión ante la corporación municipal, haciendo hincapié en los motivos personales. Posteriormente, habló con los medios de comunicación para explicar los motivos de su marcha. «A miña familia necesita neste momento e teño que estar», aseguró, dejando claro que la decisión responde sobre todo a cuestiones familiares.
La comparecencia tuvo mucho de despedida emocional y de balance político. Lejos de una intervención fría o protocolaria, el alcalde repasó algunos de los momentos más importantes y también más difíciles de estos quince años, reivindicando especialmente el cambio de modelo que, según defendió, vivió Vilamartín desde su llegada al gobierno municipal.
Recordó que aterrizó en la política procedente del mundo de la empresa y de la escultura y confesó que nunca imaginó acabar al frente del Concello. También evocó los complicados primeros años de mandato, marcados por la situación económica que encontró al asumir el gobierno local, con una deuda de 1,6 millones de euros –actualmente ronda los 40.000 euros–.
Pero si hubo una idea que atravesó buena parte de su discurso fue la defensa del rural y de la gente joven. Enrique Álvarez reivindicó la apuesta realizada durante estos años por los pueblos y por intentar frenar la pérdida de población, asegurando sentirse especialmente orgulloso de haber contribuido a cambiar la manera de entender el municipio. «Creamos unha tendencia», afirmó al recordar actuaciones impulsadas en distintas localidades del Concello. En ese sentido, defendió que, en un momento en el que muchos concellos apostaban principalmente por construir residencias de mayores, en Vilamartín se optó también por invertir en hacer más atractivo el municipio para que los jóvenes no se marcharan y para atraer nueva población.
También insistió en la cercanía con los vecinos como una de las señas de identidad de su forma de gobernar. «O concello é a casa de todos», señaló durante una intervención en la que defendió que el alcalde debe estar siempre «ao servicio dos veciños e veciñas». De hecho, aseguró que prácticamente todos los habitantes del municipio tenían su número de teléfono personal.
Los momentos más duros de su intervención llegaron al recordar los incendios forestales que golpearon con fuerza a Vilamartín y a buena parte de Valdeorras el pasado verano. El todavía alcalde habló de aquellos días como «unha loucura» y confesó la enorme presión y tensión vivida durante unas jornadas en las que, según relató, el fuego avanzaba simultáneamente por distintos puntos del municipio mientras voluntarios y vecinos trataban de hacer frente a una situación límite.
Pese a abandonar la alcaldía, Enrique Álvarez dejó claro que no se desvinculará completamente de la vida municipal. Explicó que quiere seguir colaborando con el Concello a través del voluntariado y ayudando «na medida do posible» siempre que sea necesario.
El alcalde formalizará su renuncia en el próximo pleno, previsto inicialmente para el día 8, donde se convocará una sesión extraordinaria para elegir a la nueva alcaldesa. Todo apunta a que la actual teniente de alcalde, Sherezade Núñez, asumirá el relevo al frente del Concello. Una vez elegida su sucesora, renunciará también a la concejalía.
La sesión plenaria de este jueves dejó además otros movimientos políticos inesperados. Dos de los tres concejalas del Partido Popular abandonaron la formación para pasar al grupo de no adscritos en un pleno en el que los presupuestos municipales salieron adelante por unanimidad.
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