El Entroido en Manzaneda ya está en marcha y, de momento, el tiempo no ha acompañado, lo que ha restado vistosidad y afluencia de visitantes. Pero aún faltan los días centrales y allí confían en que la lluvia no desluzca el primer Entroido con la etiqueta –junto con los de Viana do Bolo y Vilariño de Conso– de Fiesta de Interés Turístico Nacional.
El alcalde, Pedro Yáñez, reconoce que el tiempo no está acompañando como sería deseable y que eso puede restar visibilidad a los primeros actos. «La climatología no está ayudando y eso hace que no se esté viendo todo lo que debería», admite, aunque matiza que el impacto real del Entroido se concentra tradicionalmente en los días grandes, cuando el programa entra en su fase más intensa y la afluencia de visitantes aumenta de forma notable.
Lejos de introducir cambios de calado tras la declaración nacional, el Concello ha optado por mantener intacta la estructura del Entroido. «El programa lleva muchos años siendo así y lo bueno es que perdure y se mantenga», subraya el regidor, que defiende la continuidad como garantía de autenticidad y como uno de los pilares de una celebración profundamente vinculada al Macizo Central.
El calendario arrancó el pasado 31 de enero con la Fuliada da Mourela Para Acá y se ha ido desplegando en las últimas semanas con citas como el Jueves de compadres, la Cena do Lardeiro. A partir de esta semana, el Entroido entra en su tramo más esperado. Este jueves las comadres tomarán las calles; también llegará la fuliada y ronda de la cativada del CEIP y de la casa niño O Bicarelo, una de las escenas más representativas de la transmisión intergeneracional de la tradición.
El fin de semana será el turno de los fulions, que visitarán las distintas parroquias y pueblos del municipio, para llegar al Domingo Gordo en San Martiño, la ronda de los gusanitos por la villa el día 16 y la ronda de fulións y la comida popular el martes de Entroido. Actos con los que el Concello confía llenar Manzaneda de visitantes, animados por el reconocimiento nacional.
Este Entroido coincide, además, con el primer año de Pedro Yáñez al frente de la Alcaldía, una circunstancia que añade un componente adicional a estas semanas de intensa actividad. Mientras buena parte del esfuerzo municipal se centra en el desarrollo de las celebraciones, el alcalde subraya que no se ha dejado de lado la gestión diaria del Concello ni las cuestiones estructurales que arrastra Manzaneda.
Tal y como aseguró a su llegada a la Alcaldía, «hay poco tiempo y mucho trabajo que hacer», una premisa que, según explica, está marcando la agenda institucional de estos primeros meses. En los últimos días, el regidor ha mantenido reuniones con la Diputación y también con distintas consellerías de la Xunta de Galicia, entre ellas Consellería de Medio Ambiente y Consellería do Medio Rural, con el objetivo de buscar colaboración en la resolución de problemas históricos del municipio, como el abastecimiento de agua, y de explorar nuevas vías de colaboración para futuros proyectos.
Los encuentros continuarán en los próximos días con otras áreas de la Administración autonómica, entre ellas Turismo de Galicia, con la mirada puesta tanto en el propio Entroido como en otras iniciativas que permitan reforzar la proyección de Manzaneda más allá del calendario festivo. «El tema es movernos, darnos a conocer y luchar por Manzaneda», resume el alcalde.
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