domingo. 10.05.2026

De Bilbao a San Xoán de Río: la familia que decidió cambiar la ciudad por el rural ourensano

Natalia y su familia conocieron al municipio a través de Impact Campus y acabaron tomando una decisión que les cambiará la vida. Preparan ahora un hub de innovación rural y animan a otras personas a dar el paso hacia los pueblos
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De Bilbao a San Xoán de Río: la familia que decidió cambiar la ciudad por el rural ourensano

En Bilbao tenían trabajo, contactos y una vida ya construida. También prisas, alquileres cada vez más altos y esa sensación —difícil de explicar pero fácil de reconocer— de vivir permanentemente acelerados. En San Xoán de Río encontraron otra cosa.

Natalia recuerda que durante los días que pasaron en el municipio ourensano apenas miraban el móvil. Había conversaciones largas, vecinos que los recibían como si llevasen años allí y tiempo para detenerse. «Era como cuando uno llega de visita para reencontrarse con la familia lejana», explica sobre la acogida que sintieron nada más llegar.  

Ella y su familia participaron en Impact Campus, una iniciativa orientada a atraer talento y proyectos al rural. Lo que empezó como una estancia temporal acabó convirtiéndose en una decisión de vida: dejar Bilbao y mudarse definitivamente a San Xoán de Río.

La emprendedora argentina —afincada hasta ahora en el País Vasco junto a su marido y sus dos hijos pequeños— habla del cambio sin idealizarlo. Reconoce el vértigo de abandonar un lugar donde ya habían creado una red y cierta estabilidad. Pero también describe con claridad qué encontraron en Galicia interior. «Muchos venimos de ciudades muy grandes y hay un problema generalizado, que es esa desconexión entre las personas», reflexiona.  

Durante su estancia en San Xoán de Río participaron en distintas actividades organizadas dentro del programa. En una de ellas, relacionada con la agricultura, terminaron plantando cebollas junto a sus hijos. Fue entonces cuando ocurrió algo inesperado. Los niños, de cuatro y seis años, los miraron y les dijeron que querían vivir allí.  

Pero la decisión venía gestándose desde antes, alimentada por una pregunta que cada vez se hacía más presente: para qué seguir encerrados «entre cuatro paredes» en una gran ciudad si podían trabajar exactamente igual desde otro lugar.  

Porque tanto Natalia como su marido pueden desarrollar buena parte de su trabajo en remoto. Él es médico radiólogo; ella, mentora de negocios y «emprendedora en serie». Y precisamente esa flexibilidad les permitió empezar a mirar el mapa con mayor libertad y menos limitaciones.

«Salimos a la calle y muchas veces la gente está enojada, hay nervios…», comenta al comparar el ritmo de ciudades como Bilbao o Madrid con la tranquilidad que experimentaron en San Xoán de Río. Allí, asegura, descubrieron algo tan simple como levantarse, respirar aire limpio y seguir conectados al mundo desde un entorno completamente distinto.  

Ahora preparan su mudanza definitiva –llegarán a finales de junio– y la puesta en marcha de un hub de innovación rural y sostenibilidad con el que buscan atraer proyectos y nuevas oportunidades al municipio. El Concello les facilita el alojamento hasta que encuentren el lugar en el que consturi su nuevo hogar. Desde esa iniciativa, además, Natalia asegura que quiere ayudar y orientar a otras personas que estén pensando en dar un paso parecido al suyo, tanto a quienes quieran emprender como a quienes busquen una oportunidad de vida en el rural.  

Porque, la decisión no es solo la de emprender un nuevo proyecto empresarial, también hay una idea que atraviesa toda su historia: quizá el rural no solo necesite habitantes. Quizá también haya personas que necesiten volver a lugares donde todavía sea posible vivir de otra manera.

Puedes escuchar aquí la entrevista completa:

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