El valle se quedó a oscuras, pero la verbena de Petín no dejó de sonar
Eran la una de la madrugada del 25 de julio, festividad de Santiago Apóstol, patrón de Galicia, y también de las fiestas de Petín. La plaza disfrutaba de la primera verbena cuando, de repente, el valle se apagó.
Justo en ese momento sonaban los acordes de «Bailando», de Enrique Iglesias. Las luces desaparecieron de golpe en buena parte de Valdeorras y durante unos minutos la oscuridad se adueñó del paisaje. Sin embargo, en el escenario de Petín apenas hubo tiempo para el desconcierto. La orquesta Alkar continuó actuando gracias a los generadores que alimentaban el equipo de sonido y la iluminación del escenario.
Mientras las calles y viviendas quedaban sin suministro eléctrico, la música siguió sonando como si nada hubiera ocurrido. En la plaza solo rompían la oscuridad el potente haz del láser del grupo musical y algunos puntos iluminados, entre ellos la residencia de mayores Os Pinos, que mantuvo el suministro gracias a su sistema de respaldo.
Los asistentes apenas tardaron unos instantes en comprender lo que estaba ocurriendo. Lejos de abandonar la verbena, permanecieron en la plaza siguiendo la actuación, convertida por unos minutos en una escena poco habitual: un escenario iluminado en medio de un valle completamente a oscuras mientras seguía sonando una de las canciones más conocidas del pop español.
La normalidad regresó poco después, cuando el suministro eléctrico volvió de forma repentina. La plaza respondió entonces con un grito espontáneo y una ovación que acompañó el regreso de la luz. La orquesta enlazó de inmediato con la actuación y la verbena continuó como si el apagón hubiera sido solo un paréntesis.
No era la primera vez que Valdeorras vivía una situación similar. El pasado 3 de julio, otro corte de suministro sorprendió sobre las 23:00 horas. En aquel momento, el apagón que se produjo lo pudimos constatar desde la bodega Alán de Val y se prolongó durante más tiempo que el registrado en Petín.
La madrugada dejó todavía un último sobresalto. A las 2.00 horas, el valle volvió a fundirse en negro, aunque en esa ocasión el corte apenas duró unos instantes antes de que el suministro eléctrico regresara de nuevo.
Dos apagones en apenas una hora y una imagen que quedará para el recuerdo de quienes llenaban la plaza de Petín: la de un valle completamente a oscuras mientras, sobre el escenario, la música seguía sonando y cientos de personas continuaban «Bailando».
Quienes estaban allí difícilmente olvidarán la imagen: un valle sumido en la oscuridad, un escenario resistiendo gracias a sus generadores y cientos de personas cantando «Bailando» mientras el resto del entorno permanecía completamente a oscuras.
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