Cuando todavía se disputaban las finales del primer torneo de pádel organizado con motivo de las fiestas patronales de Santiago, en Petín ya había una conclusión compartida entre participantes y organizadores: la apuesta había merecido la pena.
Alrededor de 60 jugadores se inscribieron en una competición nacida de la iniciativa de un grupo de aficionados del municipio encabezado por Belén Couso Bautista. Un estreno que superó las expectativas y confirmó el enorme crecimiento que ha experimentado este deporte desde la construcción de la pista municipal.
«Desde que hicieron la pista aquí en Petín la gente está aficionada, cada vez juegan más y nos pareció buena idea», explica Belén Couso. La experiencia de otros torneos celebrados en O Barco les animó a trasladar ese ambiente a las fiestas patronales. «Pensamos que podía ser una buena idea y la respuesta ha sido muy buena», resume.
La competición se estructuró en seis categorías: femenino, masculino y mixto, cada una de ellas dividida en iniciación e intermedio. Un formato pensado para que cualquier aficionado pudiera participar, independientemente de su nivel.
Un pueblo pequeño con una gran afición
Lo que más ha sorprendido a la organización ha sido el elevado número de jugadores del propio municipio. Cerca de la mitad de los inscritos eran de Petín, una cifra muy significativa para un pueblo de reducidas dimensiones y que demuestra el arraigo que el pádel ha adquirido en los últimos años.
Junto a ellos participaron jugadores de O Barco y A Rúa, convirtiendo el torneo en un punto de encuentro para aficionados de toda la comarca.
Belén Couso cree que el éxito del pádel radica en que «es un deporte que puede practicar mucha gente porque el rango de edad es muy amplio». Además, destaca el componente social que lo acompaña. «Conoces a mucha gente, haces grupo… No sé qué tiene, pero engancha», afirma entre risas.
Dos pistas para que el torneo no se detenga
La alta participación obligó a multiplicar esfuerzos para completar el calendario de partidos. A la pista municipal se sumó la colaboración desinteresada de Santi, propietario de otra instalación privada en Petín, que la puso a disposición de la organización para facilitar el desarrollo de la competición.
«Hay gente que solo puede jugar a última hora porque trabaja y entre las dos pistas hemos conseguido ir cuadrando los horarios», explica Couso.
Aun así, algunas jornadas se prolongaron hasta bien entrada la madrugada. Los encuentros más igualados retrasaban el comienzo de los siguientes partidos y el sonido de las pelotas siguió escuchándose hasta altas horas de la noche durante varios días.
Mucho más que una competición
Además del nivel deportivo, la organización destaca el ambiente vivido alrededor de la pista. Decenas de vecinos y visitantes se acercaron cada tarde para seguir los encuentros, aprovechando además el entorno de las piscinas municipales y la zona deportiva.
El éxito de esta primera edición deja abierta la puerta a nuevas iniciativas. Incluso empieza a sonar una idea que hace apenas unos años parecía impensable en Petín: la creación de un club de pádel propio. «Ojalá algún día», reconoce Belén Couso. «Todo se puede mirar, todo se andará».
Porque si algo ha demostrado este primer torneo es que el pádel ya no es una moda pasajera en Petín. Se ha convertido en una afición compartida que reúne a vecinos de todas las edades y que, en apenas unos años, ha logrado hacerse un hueco entre los grandes protagonistas de las fiestas patronales.

