jueves 9/12/21

Sputnik Labrego inicia un nuevo proyecto en la aldea barquense de Reporicelo, abandonada a mitad del siglo XX

“A Lódola le impresionó mucho la muerte de Micifú, fue ella quien descubrió el cadáver”, así habla Camilo José Cela de Lódola cuyo nombre real era Resurrección Penido un personaje de su obra Mazurca para dos muertos. Lódola era natural de la aldea barquense de Reporicelo, aunque la abandono para buscar otra vida en Madrid.

Un ejemplo de lo que hicieron los vecinos (con mejor suerte que Lódola) de esta localidad ahora abandonada.

Así lo hizo Manuel quien vivía en Reporicelo, pero decidió emigrar a Alemania dejando atrás su hogar, pero también los rastros familiares de él y su familia. Un hogar que ahora ha vuelto a tener vida gracias a la investigación que ha llevado en él, (y que continuará) el grupo Sputnik Labrego. “Es un nuevo proyecto muy estimulante, analizamos a través de la arqueología cómo fue el proceso de abandono de este lugar”, ha destacado el arqueólogo Carlos Tejerizo, director científico del grupo.

Los valdeorreses Luis Enrique Rodríguez, Coquixo e Ico fueron los que pusieron al grupo de arqueólogos sobre la pista. “Tienen contacto con personas que vivieron allí y eso nos ha permitido entrevistarlos y actuar sobre sus viviendas”, narra Tejerizo quien subraya que el objetivo es estudiar cómo se produjo ese proceso de abandono sobre todo vinculado al proceso de inmigración.

Sputnik Labrego está realizando un estudio a través de los objetos que encuentran, conociendo y estudiando la vida cotidiana gracias a los artefactos que sus propietarios dejaron para reconstruir la historia, poniendo en evidencia la capacidad de los objetos que allí se encuentran. “La belleza está en que las personas todavía están vivas”, destaca Tejeriza.

Así, tras dejar la excavación en Casaio, el grupo documento una de las casas que todavía quedan en pie. “Una de las cosas más sorprendentes fue encontrar un gran bidón que proviene de las ayudas que dio el gobierno americano en 1959 y era leche conservada. Todo nos habla de las dificultades del primer franquismo y cómo eran necesarias las ayudas del exterior”, destaca Tejeriza.

El estudio en Reporicelo, que acaba de comenzar y con el que esperan continuar antes de final de año, también tuvo su momento sentimental. Sputnik Labrego no solo se puso en contacto con Manuel sino también con Ramiro, otro vecino. “Fue un momento muy emotivo ya que fueron a Reporicelo los protagonistas y sus familias. De este modo se reactivó la vinculación de las familias con este lugar, es importante para revivir historias que si no se perderían”, destaca el arqueólogo.



La investigación contará con futuros trabajos arqueológicos en edificios hoy derruidos pero que tuvieron una gran importancia para la comunidad como son la escuela o la fragua. Pero antes, y con la información ya recogida, será necesario realiza un estudio comparativo, así como la planimetría de las casas.

No es la primera vez que el grupo realiza este tipo de estudios. “Ya lo habíamos hecho en el barrio de Rumiña, en Casaio” explica Tejeriza quien anuncia que trabajan con el Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC. En concreto con Cristina Incio quien está haciendo su tesis doctoral sobre los procesos de despoblamiento contemporáneo para, a través de estos objetos como dejamos la impronta de nosotros mismos.

Si quieres escuchar la entrevista completa, pincha aquí


Reviviendo Reporicelo