Dayín: «No vale de nada utilizar muchos productos si no son los que tu piel necesita»

La profesional del Centro de Belleza Ana de la Puente explica por qué el final del verano es un buen momento para realizar una higiene facial y recuerda que limpiar la piel cada noche es fundamental, incluso aunque no utilicemos maquillaje

El verano deja recuerdos, algún que otro tono más dorado y también huella en nuestra piel. Meses de sol, calor, sudor, protectores solares y cambios de hábitos pueden hacer que al llegar septiembre el rostro se muestre más apagado, deshidratado o con mayor acumulación de impurezas.

Por eso, el final del verano puede ser un buen momento para prestarle algo más de atención. Pero, ¿qué necesita realmente nuestra piel? ¿Es suficiente con los productos que utilizamos en casa? ¿Una higiene facial consiste simplemente en eliminar puntos negros?

Dailín, profesional del Centro de Belleza Ana de la Puente, pasó por los micrófonos de Onda Cero Valdeorras para resolver algunas de estas dudas y desmontar también alguna idea bastante extendida.

Porque una higiene facial profesional, explica, va bastante más allá de «limpiar la cara».

«Es un tratamiento estético profundo que elimina las células muertas, la grasa acumulada, los puntos negros y las impurezas que el rostro va acumulando diariamente», señala. El objetivo es conseguir que la piel quede preparada para recibir después los productos de cuidado e hidratación y recuperar luminosidad.

¿Qué le ocurre a nuestra piel después del verano?

Durante los meses estivales la exposición al sol y al calor aumenta y también lo hace el uso de protectores solares. Todo ello puede acabar reflejándose en el rostro.

«La piel queda un poco opaca y deshidratada», explica Dailín, que considera precisamente el final del verano un buen momento para realizar una higiene profesional.

Hay algunas señales que podemos observar nosotros mismos. La pérdida de luminosidad e hidratación es una de las más frecuentes, pero también pueden aparecer puntos negros, especialmente alrededor de la nariz, o brotes de acné.

Eso no significa, sin embargo, que las higienes faciales sean únicamente para personas con piel grasa o tendencia acneica.

«No importa si tienes una piel grasa, normal o con tendencia acneica», explica la profesional. Lo importante es saber qué tipo de piel tenemos y qué necesita en ese momento.

No todas las pieles se limpian igual

Precisamente por eso, en el Centro de Belleza Ana de la Puente el tratamiento comienza antes de aplicar ningún producto: con un análisis de la piel.

Rosácea, tendencia al acné, exceso de grasa, deshidratación... Cada rostro presenta unas características diferentes y el tratamiento debe adaptarse a ellas.

Una vez realizado ese diagnóstico, comienza el protocolo propiamente dicho. Primero se limpia la piel y posteriormente se utilizan productos adecuados a sus necesidades. El proceso puede incluir exfoliación, extracción de puntos negros y masaje, para finalizar con una mascarilla y la hidratación correspondiente.

Y llega una de las preguntas inevitables: ¿duele la extracción de puntos negros?, Daylín no engaña: «Molesta un poco». La presión ejercida sobre la piel puede provocar cierta rojez, pero desmonta también otra de las imágenes asociadas tradicionalmente a estas limpiezas: no es necesario salir del centro con el rostro completamente rojo.

«Mucha gente llega y lo primero que nos dice es: “No quiero salir con la cara roja”. Puede quedar algo de rojez, pero no tienes por qué salir con toda la cara roja», aclara.

El error de acostarnos sin limpiar la piel aunque no llevemos maquillaje

La higiene profesional, sin embargo, no sustituye el cuidado diario. Y aquí Dailín pone el acento en un hábito tan sencillo como importante: limpiarse el rostro antes de acostarse.

Y no solamente cuando nos hemos maquillado. A lo largo del día, la piel está expuesta al ambiente y va acumulando suciedad e impurezas. Por eso, aunque no utilicemos maquillaje, recomienda emplear un limpiador antes de dormir. Aplicarse una crema por la mañana y no volver a limpiar o cuidar la piel hasta el día siguiente no sería, por tanto, suficiente.

¿Tenemos demasiados cosméticos en casa?

Retinol, sérum, ácido hialurónico, contorno de ojos, crema hidratante, productos antimanchas... La oferta cosmética ha crecido enormemente y con ella también una duda: ¿necesitamos realmente todo lo que compramos?

Para Daylín, la cantidad no es sinónimo de un mejor cuidado. «No vale de nada utilizar un buen producto ni una cantidad excesiva de productos si no va acorde a lo que tu piel necesita», advierte.

Incluso un cosmético de calidad puede resultar innecesario si intenta corregir un problema que nuestra piel no tiene. De ahí que insista en conocer primero las necesidades reales del rostro antes de llenar la rutina de productos.

«Si utilizo un producto en exceso o que lleva algo que mi piel no necesita, estoy tirando el dinero», resume.

¿Hay una edad para empezar?

Tampoco existe una edad concreta para realizar una higiene facial profesional. Aunque habitualmente asociemos estos tratamientos a la edad adulta, también pueden estar indicados durante la adolescencia, especialmente cuando comienzan a aparecer problemas de acné relacionados con los cambios hormonales.

Dailín explica que han atendido a jóvenes de 13 o 14 años, aunque la recomendación depende siempre del estado y las necesidades de cada piel.

Así que, más que acumular cosméticos o seguir cada nueva tendencia que aparece en redes sociales, la clave parece bastante más sencilla: conocer nuestra piel, limpiarla correctamente y darle aquello que realmente necesita.

Y después de meses de sol, calor y protector solar, septiembre puede ser un buen momento para empezar.